El dato y el relato

Feijóo con la alcaldesa de Hueva, concejales y diputados

Esta semana hemos asistido en el Congreso de los Diputados, a uno de esos momentos políticos en los que las palabras cobran una importancia determinante. Pues la comparecencia, en la sesión de control, del presidente del Gobierno para informar sobre el accidente ferroviario de Adamuz no debió ser un debate ordinario, sino un auténtico ejercicio de responsabilidad ante el dolor contenido. Desde Huelva, provincia especialmente afectada por esta tragedia, cada intervención se escuchó con la conciencia de que detrás de los datos hay vidas truncadas, familias rotas y heridos que hoy siguen luchando por recuperarse en los hospitales. Por eso, estuvo presente en la tribuna de invitados del hemiciclo, la alcaldesa Pilar Miranda como fedataria de una población marcada por la aflicción.

Lo primero es lo primero. Nuestro respeto absoluto a las víctimas mortales y a sus familiares. Nuestro acompañamiento sincero, discreto y constante. Y nuestro deseo firme de una pronta y completa recuperación para quienes permanecen ingresados. Nada puede anteponerse a ese deber moral. La dignidad en la política comienza por el respeto y el servicio a las personas.

El presidente Pedro Sánchez articuló su intervención sobre una sucesión de datos técnicos, cronologías y explicaciones administrativas. Gobernar exige manejar información precisa y apoyarse en los informes de los técnicos competentes. Sin embargo, como señaló con claridad Alberto Núñez Feijóo en su réplica, el dato no puede convertirse en refugio ni el relato en escudo. Cuando se produce una tragedia de esta magnitud, la ciudadanía no solo necesita saber qué ocurrió; exige saber por qué ocurrió y qué se va a hacer para que no vuelva a suceder.

El discurso del presidente del Partido Popular fue sólido, trabajado y contrastado. No atesoró una intervención improvisada. Fue una exposición estructurada que confrontó cifras con antecedentes, decisiones con consecuencias y anuncios con realidades. Frente al relato excesivamente partidista del presidente, reclamó transparencia completa y responsabilidades políticas en los errores de la gestión.

En un momento crucial del debate, Feijóo afirmó que el Gobierno había jugado a la ruleta rusa con la seguridad de los españoles. La expresión, contundente, no pretendía herir, sino sacudir conciencias. Porque cuando se trata de infraestructuras críticas y de la vida de miles de ciudadanos que cada día confían en el transporte público, cualquier relajación, cualquier decisión mal calibrada o cualquier advertencia técnica puede tener consecuencias irreparables.

Feijóo fue más allá y pidió la dimisión del presidente del Gobierno y del ministro de Transportes si se confirma que hubo fallos evitables en la gestión de la seguridad ferroviaria. Con ello, recuerda un principio básico de toda democracia madura, la responsabilidad política existe precisamente para responder ante los ciudadanos cuando la gestión no es la más adecuada. Como recordaba Winston Churchill, la responsabilidad es el precio de la grandeza. Gobernar no es solo administrar aciertos; es asumir errores.

El día anterior a esta comparecencia, mi compañera diputada Bella Verano, presentó en el Pleno una Proposición No de Ley en la que reclamaba medidas concretas para reforzar la seguridad ferroviaria, mejorar los protocolos de supervisión y garantizar inversiones suficientes y sostenidas en el tiempo. También se pedía la reprobación de Oscar Puente, lo que posteriormente ha salido aprobada por mayoría en sesión plenaria, y ya son siete las veces entre Congreso y Senado, en fin…

Desde el Grupo Parlamentario Popular, no pedimos ruido. Pedimos verdad. Necesitamos saber si los sistemas de seguridad funcionaron como debían, si las inversiones previstas se ejecutaron en tiempo y forma, si ante los informes técnicos que alertaban de riesgos, tuvieron respuesta. Y si hubo errores, exigimos que se asuman las responsabilidades políticas correspondientes, por respeto a las víctimas y por la tranquilidad de sus familias.

El dato es imprescindible. Sin él, todo sería especulación. Pero el relato debe construirse sobre la verdad completa, no sobre fragmentos seleccionados. La confianza de los ciudadanos no se mantiene con comparecencias defensivas, sino con claridad, humildad y determinación para corregir lo que haya que corregir.

En momentos como este, la política está llamada a estar a la altura del dolor de la sociedad. Con respeto y dignidad. Que se esclarezca todo. Que no se nos engañe. Que no vuelva a suceder. Y que, si hubo fallos, los responsables den la cara.

Manuel García Félix

Diputado en el Congreso por la provincia de Huelva