El Pacto Verde Europeo
En la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, solemne recinto en donde las voces de la historia resuenan en cada rincón, he fijado la posición de mi partido sobre una moción presentada por Vox, consecuencia de una interpelación urgente, que planteaba, entre otras cosas, la derogación del Pacto Verde Europeo o la salida del Acuerdo de Paris. Todo esto nos parece una postura simplista e inviable además de suponer un aislamiento de España en el concierto internacional, y no está el horno para bollos.
Nosotros consideramos al campo como una fuente de riqueza, empleo, desarrollo, tradición, de cultura ancestral y que evita la España vacía y así lo afirmaba Rousseau: la agricultura es la primera de las artes. Porque es el alma de los pueblos. La tierra es generosa y siempre nos devuelve con abundancia lo que en ella sembramos con esfuerzo.
Por eso no podemos compartir las políticas agrarias del actual Gobierno divido e ineficaz de Pedro Sánchez. La situación critica del campo español se debe en gran parte a esa incompetencia y dejadez. Sin ir más lejos la aprobación de la reciente PAC, ha perjudicado grandemente los intereses de nuestros agricultores, especialmente en mi Comunidad Autónoma, la andaluza en donde se han perdido más de quinientos millones de euros en el actual marco. Y todo esto junto al descenso de la renta agraria, la destrucción de empleo o la competencia desleal de terceros países, con lo que queda claro que el problema se aloja en las políticas erráticas y dogmáticas del ministro Planas.
El ponente del grupo parlamentario Vox, su señoría Chamorro Delmo, lejos de denunciar este atropello del Ejecutivo al campo, cargó las tintas contra el PP, que somos el partido mayoritario de la Cámara, sin ninguna responsabilidad en estos despropósitos. Y abraza los discursos populistas internacionales que van a provocar que la exportación de nuestros productos se encarezca debido a los aranceles que se le quieren aplicar. Ante esto, solo un silencio cómplice. No se puede nadar y guardar la ropa. Y los populismos de izquierdas o de derechas, no conducen a ningún sitio.
Por el contrario, nuestro presidente Alberto Núñez Feijóo, ha presentado recientemente la Ley de Fiscalidad Agraria, en la que plantea una propuesta seria para solucionar el problema del campo. Medidas como la reducción de la presión fiscal, revisión de la burocracia en las tramitaciones o el plan de modernización del regadío, se encuentran contempladas como programa efectivo para acabar con este improperio.
El Partido Popular ha demostrado y demuestra cada vez que gobierna que es el partido de los agricultores y ganaderos, con un compromiso cierto, como es el de trabajar de la mano de todas las organizaciones agrarias y cooperativas agroalimentarias, sabiendo escuchar sus propuestas y atendiendo a sus demandas. Este sector es estratégico para nuestro futuro, genera riqueza y mucho beneficio en nuestro mundo rural.
Hablar de forma enérgica desde el estrado del hemiciclo en defensa de nuestra agricultura. En donde igualmente lo hicieron otrora diputados como Marcelino Domingo, Julio Anguita, Loyola de Palacio o Arias Cañete, ha supuesto el experimentar la enorme responsabilidad que se tiene cuando se es voz de los ciudadanos y representante de los intereses colectivos en la Cámara Baja. Los agricultores son los verdaderos guardianes de la tierra y los protagonistas del modelo sostenible y respetuoso del entorno. La política, cuando se nutre de cultura, historia y bien común, es una fuerza transformadora.
Concluyó mi disertación diciendo con orgullo que soy de Huelva, de la Campiña y de mi pueblo de La Palma del Condado, del que fui alcalde durante once años, un territorio eminentemente agrícola, por eso, sé de lo que hablo y lo siento lo que digo.
Manuel García Félix
Diputado en el Congreso por la provincia de Huelva