La implantación de la zona azul en Matalascañas marca el inicio de un proyecto de transformación integral que busca mejorar tanto la imagen como el funcionamiento de este enclave turístico. Según fuentes municipales, se trata de “la primera piedra de un cambio profundo y ambicioso que transformará por completo la imagen y el funcionamiento de nuestra playa”.
El plan arranca con una inversión pública inicial de seis millones de euros, adelantados antes de activar el sistema de parquímetros. Las mismas fuentes destacan que el desembolso se ha realizado “sin esperar a cobrar ni un solo euro” y lo definen como “una apuesta valiente” y “una muestra de compromiso real con el futuro de Matalascañas”.
Los trabajos, con un plazo de ejecución de tres meses, contemplan el asfaltado de calles, la renovación de acerados y la mejora de la limpieza, la organización y la accesibilidad. “Lo que normalmente se haría en dos décadas, se hará en apenas tres meses”, señalan fuentes municipales, que aseguran que los efectos serán “visibles desde el primer momento”.
Además de la intervención pública, se prevé la llegada de inversiones privadas vinculadas a nuevos hoteles, comercios, locales de ocio y una oferta turística más moderna y diversa. “Una Matalascañas cuidada, ordenada y atractiva atrae más y mejor turismo y eso se traduce en más empleo, más ingresos y más oportunidades”, afirman.
El impacto para los residentes, aseguran, será mínimo y el esfuerzo será "muy pequeño en comparación con el beneficio, que es inmenso: más servicios, mejor infraestructura, más futuro”. En este sentido, apuntan que la zona azul “no es solo un cambio en cómo aparcamos; es una declaración de intenciones: apostamos por una Matalascañas moderna, viva y bien gestionada”.
“Es el futuro. Es el cambio. Es el momento. Matalascañas va a lucir como nunca. Y no porque lo digamos, sino porque ya está pasando”, concluyen las fuentes.