La conducción puede ser una de las actividades más cotidianas de muchos ciudadanos/as. De hecho, hay quien cuenta que incluso se siente relajado al coger el volante y disfrutar de un trayecto, solo o acompañado, hacia cualquier lugar. Sin embargo, para otros puede ser un proceso de lo más fatigoso y estresante.
La amaxofobia o miedo intenso a la conducción es uno de los tantos temores inexplorados e invisibilizados. Quien la padece puede llegar a vivir ataques de pánico y ansiedad cuando se ponen frente a un volante o saben que tendrán que hacerlo próximamente.
Aunque todos nos podemos dar por aludidos cuando hablamos de estrés durante la conducción, no debemos confundirla con situaciones puntuales que nos inquietan, como pueden ser conducir en mitad de la noche o perdernos en un lugar que desconocemos. El terror a llevar un vehículo suele afectar a tres tipos de conductores, desde inexpertos a, incluso, con una decena de años de experiencia:
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Aquellos que abandonan la conducción tras los dos primeros años de carnet.
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Los conductores habituales con experiencia que empiezan a sentir ansiedad.
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Los que han sufrido alguna experiencia traumática.
"Y tú, ¿lo has sentido alguna vez?"
La periodista onubense Dalía Ramos, conocida en redes sociales por documentar su sano estilo de vida, ha aparecido en el medio de comunicación Freeda hablando acerca de lo que implica sufrir esta fobia. Según la joven, los pensamientos intrusivos son recurrentes cuando sufres amaxofobia, visualizando constantemente posibles accidentes fatales que provocan nervios y taquicardias durante el trayecto.
Dalía dejó de conducir durante siete años y, en la entrevista, ha recomendado que todos aquellos/as que se sientan identificados con lo que cuenta, traten de ponerse en manos de un especialista y que se escuchen a sí mismos, poniendo su seguridad por delante.