La emotiva historia de Carmen, la mujer que va todos los días al Economato Resurgir
Manuel Jesús Soriano se hace eco en 'Voces del Conquero' (grupo de Facebook) de la emotiva historia de Carmen y del secreto de por qué acudía cada día al Economato Resurgir de Huelva a hacer la compra. Se trata de uno de los muchos casos de 'El coleccionista de sonrisas (Diario de un voluntario)' que será publicado el próximo mes de octubre.
"Carmen, una señora, sexagenaria, que tiene el carné para comprar en el Economato Resurgir, va todos los días a hacer la compra.
Algo raro ya que cada día se asigna a un grupo, una iglesia, o lo asignado por asuntos sociales. Los voluntarios/as al principio lo pasaron por alto, pero después de unos días ya les parecía raro y una de las voluntarias decidió preguntarle amén de las charlas que tenían a diario con ella, porque a Carmen le gustaba mucho hablar con todos los que allí hacen voluntariado.
La voluntaria, en cuestión, se acercó a Carmen, con una dulzura asombrosa, y le preguntó:
̶ Carmen, buenos días, te he visto que vienes a diario pudiendo hacer la compra en un solo día. ¿Por qué no haces la compra de una sola vez y así no tienes que venir tantas veces?
Ella la miró con semblante sobrecogido y a punto de que una límpida lágrima aflorara por sus añejas mejillas. Tragó saliva y con una voz entrecortada le contó su pequeño secreto.
̶ Verás, amiga, sabes que soy viuda y vivo sola. No hablo con nadie, durante todo el día. Encerrada entre cuatro paredes, que me derrumban el alma y el corazón. Solo hablo con ustedes cuando vengo al economato y el ratito que echo aquí, me da la vida. Esto vale más que toda la comida que me llevo.
La voluntaria no sabía que decir. Solo se acercó a ella y la abrazó con todas sus fuerzas. Un abrazo tierno y duradero que le llegó a Carmen a lo más hondo de su corazón.
̶ Aquí te esperamos, a diario, Carmen, será un placer hablar contigo.
Carmen sonrió, como nunca lo había hecho. Ahora se sentía feliz. Nunca más estaría sola porque podría charlar con aquellos ángeles que la escucharían y la acogerían entre ellos.
Tremenda lección. La soledad no deseada y la pobreza unidas por la desilusión".
(Imagen: Voces del Conquero / Facebook)