María del Mar Rodríguez Viegas
Ni el calor sofocante de Sevilla, ni tampoco un espacio imponente, han podido con las ganas de vibrar al ritmo de Manuel Carrasco.
El isleño lo ha vuelto hacer. Ha llenado de anécdotas, de letras y de vivencias una nueva página en la historia de la música en España. Batiendo un nuevo récord y frente a casi 74.500 personas, Manuel Carrasco ha puesto el broche de oro a una gira más que esperada.
Su última “Cruz en el mapa” aterrizaba en la capital hispalense para consolidar el éxito de su vuelta nacional.
Una cita que ha sabido satisfacer a sus seguidores y que vuelve a subrayar el éxito de su música.
Aunque el concierto comenzaba a las 22:25 horas, este multitudinario evento se comenzaba a dibujar en el horizonte sevillano largas horas antes.

Fans a las puertas del Estadio Olímpico de la Cartuja aguardaban el momento, a pesar de sobrepasar los 40 grados que marcaban los termómetros.
Y en sus móviles, rodaba la noticia de que la SGAE, reconocía que este espectáculo sería algo histórico, galardonando al onubense por batir récord de asistencia a un concierto de un solo artista en la historia de la música en vivo de nuestro país.
Y así, las caras de alegría, la emoción y los nervios, cabalgaban impacientes en los 74.345 corazones que llenaron con ganas el Estadio Olímpico de la Cartuja de la capital andaluza.
En sus rostros, una frase: “Hay que vivir el momento”. Porque tan solo él, Manuel, “sabe llenar de estrellas nuestro universo”.
Y lo llenó. El cantautor onubense se dejó el alma en el escenario. La cita comenzaba con una versión de la legendaria sevillana “Por la bahía” de Los Cantores de Híspalis, que al ritmo de palmas, al compás más andaluz y con un vídeo en las pantallas de los preparativos del concierto, hacía presagiar lo legendario que sería este encuentro.
Una antesala que siguió con un tema inédito a Sevilla. Y como en su letra: “Una bolita de cera entre las manos de un niño”, mimó y acunó a un público entregado que vitoreaba cada frase que le dedicaba a la capital.
“Este amor es tan grande que no cabe en una sola canción”, afirmó el onubense. «Todo se queda corto ante lo que ven mis ojos, estamos juntos por fin. El corazón se me sale, venir a Sevilla es como una primera cita, como esa primera vez tan especial».
Y entre letras y verdades como puños en forma de canciones, meció de nuevo a su última “Cruz en el mapa”; dirigiéndose a las miles de personas que allí se encontraban: «En este día histórico me gustaría destacar que quien está batiendo el récord es la ciudad de Sevilla, y no con un artista de Manchester, Nueva York o Wisconsin, con uno de aquí, de Isla Cristina».

La hazaña contó con algunos de sus temas más conocidos.
'Hay que vivir el momento', 'Tambores de guerra’, 'Aprieta’, 'Los primeros días’, 'Que nadie’, 'Mujer de las mil batallas’, 'Déjame ser’ y el Medley con ('Sabrás’, 'Y ahora’, 'Bailar el Viento’, 'Siendo uno mismo en cualquier parte’).
El silencio se hizo cuando se colocó su guitarra y ante un soberbio espacio consiguió que al unísono, se entonará el tema 'Entiendo', y el afamado pasodoble 'Soy Afortunado'.
Una manera de llevar a su tierra presente. Su higuerita marinera, la Isla cristina de la que siempre presume en cada concierto.
Ese que tejía carnavales en los cuartos de ensayo y soñaba con las tablas del teatro Gran Vía, ha cumplido su sueño de elevar el 3x4 más marinero, al mismísimo olimpo.
Continuó con ‘Dispara lentamente’, ‘Te busco en las estrellas’, ‘Ya no’, ‘No dejes de soñar’ y ‘Yo quiero vivir’. Temas que se entrelazaron con algunos de los momentos más sorprendentes que fue la actuación con el maestro Raimundo Amador para interpretar juntos a dúo ‘Yo me quedo en Sevilla’, el tema que el guitarrista popularizó con su álbum, Pata Negra.
Además, uno de los momentos más emotivos llegó con el tema ‘Prisión esperanza', interpretado a piano y dedicado a todas las personas que estuvieron en primera línea de batalla contra la COVID-19 y también a los que ya no están a consecuencia de la pandemia. "Encontré una razón de peso para poder cantarla, y era dedicándosela a los que han estado ayudando en los momentos más complicados y a todos los que se marcharon y nos dejaron para siempre"
Un momento que puso el broche de oro a una actuación de película. Emocionado recibió la llegada de su hija y su espontánea suelta de globos blancos en medio de un escenario abarrotado de esperanza, que provocó la conmoción en su rostro.

Casi tres horas de concierto donde el isleño fusionaba su carisma, el tono más canalla y la rebeldía más absoluta sobre los metros y metros de pasarela que formaban parte del macro escenario. «En Sevilla hay que morir, las cosas como son».
Una fantástica producción, que no dejo lugar al descanso. Saltos, acción, fuegos artificiales y miles de globos y bolas hinchables que dibujaban un ambiente de fiesta, en un público totalmente entregado y dejándose la voz junto al artista.
También interpretó, ‘El aire de la calle’, de Los Delinqüentes , ‘Me dijeron de pequeño’, ‘Fue’, ‘Uno x uno’, ‘Amor planetario’, ‘Tan solo tú’ y ‘Qué bonito es querer’.
Una elegida lista de canciones para disfrutar de principio a fin de este sueño.
Y por supuesto, no podía faltar su afamada bulería a Sevilla.
“Sevilla, Sevilla, Sevilla, voy a quererte esta noche, voy a quererte esta noche y hasta que tú me lo pidas”.
El concierto termino pasada la 01:20 horas de la madrugada. Casi tres horas para “llenar el alma de colores con momentos tuyos”.
Una hazaña de leyenda. Un hito para el de Isla Cristina. Una conquista que aunque en Sevilla, concentro a seguidores de toda la geografía nacional.
Una última parada, que recalca la autenticidad de este onubense y su victoria en el panorama musical.