Mª José Domínguez, agricultora de Cartaya: "El viento ha arrancado las frambuesas de cuajo"

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photo_camera Mª José Domínguez y su hija Mª José González en su finca afectada por la borrasca Bernard

María José Domínguez (52) y su hija María José González (27) observan la desoladora situación que ha dejado la borrasca 'Bernard' en su campo de Cartaya, donde cultivan desde hace 18 años la frambuesa, una de las plantaciones más castigadas por el temporal del pasado 22 de octubre.

La borrasca 'Bernard' será recordada como uno de los fenómenos meteorológicos más agresivos de los últimos tiempos, causando numerosos daños en las explotaciones agrícolas de la provincia, entre ellas, el campo de esta familia regentado por madre e hija, que ahora tienen que hacer frente a los cuantiosos desperfectos.

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Campo de explotación agrícola de la familia, donde los hierros han quedado seriamente dañados por el viento

"Es la primera vez en 18 años que conozco algo tan fuerte", declara María José. Lo han vivido en primerísima persona; la borrasca las cogió en el campo. Relatan que aquél fatídico domingo comenzó a llover en el campo como un día normal y, que a partir de las 15 horas de la tarde comenzó a precipitar más fuerte: "la lluvia venía atravesada".

Para resguardarse de las fuertes ráfagas de viento, se trasladaron con su furgoneta hasta el almacén, en el que el temblor de los techos de chapa ya auguraban lo peor: "cuando volvimos al campo estaba todo destrozado".

Los daños han sido cuantiosos: se ha damnificado el camino a los invernaderos, se han roto los hierros de las infraestructuras agrícolas y los plásticos han salido volando. Además, la producción de frambuesas se ha visto seriamente afectada: "El viento ha arrancado las frambuesas de cuajo, y los arándanos están revolcados por el suelo", sentencia la hija.

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Madre e hija revisando las parcelas de su campo, donde cultivan mayoritariamente frambuesas

A cargo de más de 200 invernaderos, en estos días la familia sigue revisando el estado de los cultivos. En una de sus parcelas, compuesta por 19 invernaderos, han quedado únicamente 6 en pie.  En otra de las parcelas, de 12 invernaderos, han quedado en pie 3.  Y en la parcela desde la que hacemos la entrevista cuentan que la borrrasca ha tirado 10 invernaderos que ya están en producción, "donde más daño se ha hecho", aclaran.

Hasta hoy no han podido comenzar a realizar los saneamientos de la zona, porque estaban esperando la visita del perito del seguro, que ha visitado el campo en la mañana de hoy. "No podíamos tocar nada hasta que él no viera los daños". Unos desperfectos que rozan los 20000 euros y, que por el momento, solo valoran las infraestructuras.

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"Y nosotras porque tenemos seguro. Pero muchos agricultores que no se lo han podido permitir están desamparados". Muchos de ellos pertenecen a la cooperariva de Cartaya, Cartayfres, formado por 150 socios, de los que "no se ha salvado ninguno" de los daños ocasionados por la borrasca. 

Se trata de un parón en toda regla para los cultivos. "A nosotros nos ha afectado más la planta que habíamos sembrado de junio, julio y agosto, que es la que vamos a empezar a coger en enero, febrero y marzo". De ahí que el efecto en la disminución de las producciones se va a ver a partir de enero en adelante, al igual que en el volumen de trabajadores empleados: "en vez de 20 voy a tener 5", declara la empresaria.

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María José Domínguez en su campo de Cartaya

Por su parte, el Ayuntamiento de Cartaya ha trasladado a los afectados que acudan al consistorio para informar sobre los desperfectos sufridos en los cultivos. Por ahora, la ayuda que se brinda es no pagar el IVA en el trimestre. Una iniciativa que a María José le parece insuficiente: "si es para el año entero sí, pero para este trimestre no es una solución".

Desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Huelva (UPA Huelva), han lamentado la situación ocurrida y han querido recordar que se encuentran "a disposición de todos los agricultores de la provincia que se hayan visto afectados". 

Manuel Piedra, secretario general de UPA Huelva, recuerda que "fue a partir de las seis de la tarde cuando comenzó a alcanzarse más de 98/100 km/h. Fue una hora de infarto, una hora de tragedia para el campo de Huelva", sentencia el secretario.

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Los plásticos de los invernaderos han quedado totalmente levantados