Moguer ha iniciado este miércoles 7 de enero los trabajos de tala del histórico pino de Fuentepiña, uno de los elementos naturales más simbólicos del municipio y profundamente vinculado a la figura de Juan Ramón Jiménez y al imaginario de ‘Platero’. El árbol, que resultó gravemente dañado tras el tornado registrado el pasado año, no ha podido ser recuperado pese a los intentos realizados durante estos meses, debido al avanzado deterioro que presentaba su estructura.
La actuación se está desarrollando con especial cuidado y respeto por el valor histórico, cultural y simbólico del pino, que durante décadas formó parte del paisaje sentimental de Moguer y de la memoria colectiva ligada al poeta moguereño. Técnicos especializados trabajan en la retirada controlada del tronco y las distintas partes del árbol, garantizando la seguridad del entorno y la correcta conservación de los restos.
Según ha informado el Ayuntamiento de Moguer, lejos de desaparecer, el pino de Fuentepiña tendrá una segunda vida. Las piezas extraídas serán tratadas con barniz y gasoil para su conservación, y posteriormente se ensamblarán en una estructura metálica que permitirá su exposición permanente en espacios vinculados a la memoria de Juan Ramón Jiménez y al patrimonio cultural del municipio.
De este modo, el árbol que acompañó al poeta en su refugio de verano seguirá presente en la vida de Moguer, no ya como elemento natural, sino como testimonio físico de su historia y su vínculo con uno de los referentes universales de la literatura española.
El pino de Fuentepiña se ha convertido con el paso del tiempo en un símbolo emocional para generaciones de vecinos y visitantes, asociado tanto al paisaje moguereño como al universo literario de ‘Platero y yo’. Su pérdida física supone el final de una etapa, pero el proyecto de conservación impulsado por el Ayuntamiento busca transformar esta despedida en un legado duradero para la ciudad.