Aroche volvió a brillar con luz propia en la Noche de las Velas
Aroche volvió a brillar en la mágica Noche de las Velas 2024. En la noche del pasado sábado, el castillo de Aroche, junto a rincones únicos situados a su alrededor se iluminaron bajo la cálida luz de miles de velas, aportando una belleza insuperable al entorno.
El evento, que ha sido todo un éxito un año más, ofrecía un recorrido por lugares emblemáticos del pueblo serrano como el paseo de la iglesia, los patios de la Casa Palacio Conde del Álamo del siglo XVIII, hoy rehabilitada como hotel, o los jardines del castillo almohade, junto a la conocida como Puerta de la Reina, acceso original a la fortaleza y denominada así por la leyenda de la reina Saluquia y su amado Bráfama.
Asimismo, los asistentes pudieron disfrutar de cinco actuaciones culturales que proporcionaban un extra a la Noche de las Velas.
De esta forma, disfrutaron de tango argentino, por Antonio Carrasco y Leire Mayendía; actuación musical de Eusebio Maestre y Lourdes Ramos; concierto de kora africana con Ibrahima Diabate; música de Raquel Sierra, Sara Murillo y David Domínguez; por último, prosa poética de Casto Sancha junto a la gaita de Cecilia Rodríguez.
DATOS HISTÓRICOS
Este evento cultural y turístico se enmarca dentro del Festival del Territorio Hospitalario, un producto de turismo transfronterizo, en el cual se integran los municipios de Serpa (Portugal) con su Feria Histórica, Aracena con su Muestra de Música Antigua y Aroche con la Noche de las Velas.
La Ruta (que también integra a Moura) y el Festival del Territorio Hospitalario tienen como hilo conductor la historia medieval de este territorio, vinculada a la Orden del Hospital de San Juan. Las poblaciones de Aracena, Aroche, Serpa, Moura, fueron además parte de un conflicto territorial en cuanto su adscripción a Portugal o Castilla, conflicto que quedó zanjado por Tratado de Badajoz, y posteriormente Alcañices.
Esta Ruta y festival permite disfrutar del turismo en la frontera política más antigua de Europa, la Raya, repleta de castillos y torres, vestigios de un pasado común, que reviven en pueblos como Aroche, a la luz de miles de velas.