Las dehesas de la península ibérica continúan padeciendo la seca, como popularmente se conoce a la enfermedad cuyas consecuencias son devastadoras para el sector agrícola y ganadero, puesto que con cada pérdida de encina se merma la producción de bellota y como consecuencia la productividad de las explotaciones ganaderas.
Desde hace casi dos décadas centenares de entidades agrarias de todo el país llevan incrementando hectáreas de terreno para constituir ecosistemas y zonas fértiles de producción agroganadera a través de terrenos prácticamente baldíos que con suerte, aseguran, tardarán generaciones en recuperarse.
Así, desde Asaja-Huelva y Foro Encinal han informado en sus redes sociales que, aprovechando las buenas condiciones climáticas de la provincia, han procedido a “la recogida de muestras de raíces y tierras en pies afectados” con el objetivo de ser analizados y controlar la afección.
Por último, desde las organizaciones subrayan la labor de investigación que llevan a cabo “desde la iniciativa privada” a pesar de los contratiempos generados.