La Virgen de Montemayor fue la gran protagonista de la jornada del pasado viernes en la que Moguer volvió a demostrar su cariño y ancestral devoción hacia su Patrona.
La procesión, tras distintos actos previos, comenzó en torno a las 20:00 horas por las calles de un Moguer, que ya se encontraba vestido de fiesta para recibir a la Virgen.
Lució la saya más antigua y rica de su extenso ajuar, una saya bordada en oro sobre seda datada en el siglo XVIII, y su antiguo manto de salida que bordara Francisco Contioso en la década de los 60 en oro y sedas de colores con el emblema de nuestro pueblo, entre otras muchas joyas y distinciones, como la Medalla de Oro y la Llave de la ciudad de Moguer de la que es también Alcaldesa Perpetua.
Bajo las miradas de cientos de moguereños y moguereñas, recorrió las calles a hombros de sus costaleros pasando este año por la Plaza de la Coronación para visitar el convento de sus Camaristas de Honor, las Hermanas de la Cruz.