Beas celebra 725 años de devoción a la Virgen de Clarines

Una historia de fe, tradición y legado cultural que ha cruzado siglos, océanos y generaciones
Antigua representacion de la Virgen de Clarines. Fuente: Isabel Leñero
photo_camera Antigua representacion de la Virgen de Clarines. Fuente: Isabel Leñero

El municipio de Beas se prepara para vivir unas jornadas muy especiales del 14 al 16 de agosto, con motivo de la celebración del 725 aniversario de la devoción a la Virgen de Clarines, una de las advocaciones marianas más antiguas y queridas de Andalucía occidental.

La tradición se remonta al siglo XIII, cuando, según las crónicas del fraile Felipe de Santiago, un pastor llamado Juan Bautista García escuchó el sonido de unos clarines mientras cuidaba su ganado. Al seguirlos, presenció la aparición de la Virgen, quien le encomendó la construcción de un templo en ese lugar para proteger la comarca. Así nació una devoción que, desde entonces, se ha mantenido viva en el corazón de los beasinos.

Ilustración Virgen de Clarines. Fuente: Isabel Leñero
Ilustración Virgen de Clarines. Fuente: Isabel Leñero

A lo largo de los siglos, la imagen de la Virgen de Clarines ha sido objeto de culto y veneración, no solo en Beas, sino también en todo el Condado de Niebla. De hecho, documentos históricos recogen cómo a finales del siglo XIV el conde Juan Alonso de Niebla dejó en su testamento una donación para el santuario. La imagen fue incluso considerada copatrona de Niebla, a donde era trasladada en tiempos de epidemias.

Durante los siglos XVI y XVII, su devoción cruzó el océano Atlántico de la mano de marineros andaluces. Muchos de ellos, al partir hacia América, llevaban consigo el nombre y la protección de la Virgen. Barcos como la nao “Nuestra Señora de los Clarines”, que zarpó en 1577 rumbo a las Indias, y otras expediciones hacia Maracaibo, Panamá o las plazas africanas, dieron fe de su influencia más allá de nuestras fronteras. Incluso hoy día, una calle en Málaga y una ciudad en Venezuela llevan su nombre.

Antigua representacion de la Virgen de Clarines. Fuente: Isabel Leñero
Antigua representacion de la Virgen de Clarines. Fuente: Isabel Leñero

Inventarios de la época revelan que la ermita recibió ofrendas de tejidos traídos del Nuevo Mundo, y numerosos testamentos de marinos, como los de Antonio Martín (1585) o Diego Serrano (1596), incluyen legados a la Virgen, reafirmando su papel como abogada de los navegantes, tal y como la describió en el siglo XVIII el prebendado sevillano Francisco Martín Chávez.

Aunque la ermita sufrió graves daños durante la Guerra de la Independencia y fue utilizada como lazareto, en el siglo XX la devoción se revitalizó con fuerza, estableciéndose la romería tal como se celebra hoy: con tres días de fiesta, religiosidad popular, tradición y orgullo comunitario.