Beas vuelve a disfrutar este fin de semana de su tradicional Clarines Chico
La localidad de Beas celebra este fin de semana, los días 21 y 22 de febrero, una nueva edición del tradicional Clarines Chico, también conocido como romería chica, organizada por la Hermandad de Nuestra Señora de los Clarines.
Esta celebración se remonta al año 1969 y tiene su origen como acción de gracias tras el terremoto ocurrido ese año, que no causó daños personales entre los vecinos del municipio, aunque sí provocó desperfectos en la ermita de Clarines. Desde entonces, el Clarines Chico se ha consolidado como una de las citas religiosas y tradicionales más arraigadas en el calendario local.
Los actos comenzarán el sábado a las 9.30 horas con la misa de Hermandad en la Parroquia de San Bartolomé. Tras la eucaristía, en torno a las 10.00 horas, la carreta del simpecado iniciará su peregrinación desde Beas hasta Clarines por el conocido Camino de los Huertos, un tramo que forma parte del Camino de Santiago y discurre entre prados y olivares.
Durante el recorrido, a las 12.00 horas, se rezará el Ángelus. La llegada a Clarines está prevista sobre las 14.00 horas, momento en el que se rezará la Salve. Ya por la noche, a las 22.00 horas, tendrá lugar el tradicional rosario de velas alrededor de la ermita.
La jornada del domingo comenzará a las 12.00 horas con la misa de acción de gracias, que será oficiada por el párroco de la localidad, Juan Luis Vázquez Moreno, y cantada por el coro Virgen de los Clarines. Durante la celebración se impondrá la medalla de la Virgen a los quintos, los jóvenes del municipio que cumplen 18 años.
Esta tradición hunde sus raíces en la época en la que los jóvenes realizaban el servicio militar y se despedían del pueblo recorriendo sus calles con el tradicional palillo adornado con lazos y bolas de colores, que regalaban como recuerdo antes de partir.
Los quintos participarán activamente en la misa, ofrecerán a la Virgen un broche de coral y una cruz al Niño, y realizarán un donativo a Manos Unidas. La jornada concluirá con reuniones en las casas de Clarines, donde vecinos y visitantes comparten una convivencia marcada por la tradición y el encuentro.