El bello detalle que ha tenido una empresa con los nidos de abejaruco en Doñana

Estas coloridas aves, desde hace años, escogen las lindes de esta carretera para sacar adelante a sus polluelos
Nido de abejaruco señalado
photo_camera Nido de abejaruco señalado

La asociación onubense “El Burrito Feliz” y el colectivo “Mujeres por Doñana” descubren, durante una patrulla rutinaria, cómo los operarios de la empresa que se encuentra llevando a cabo obras de mejora en el entorno de Hinojos-Doñana, señalan y protegen de las molestias, o destrucción, a una colonia de abejaruco europeo.

En una calurosa mañana de principios de julio, y un equipo de la Asociación EBF-DOÑANA lleva a cabo una patrulla de observación con su vehículo en el entorno del Parque Nacional.

En esa labor de vigilancia de esta jornada, atraviesan una carretera cercana a la población de Hinojos y al ver un nutrido grupo de maquinarias y vehículos de obra actuando sobre los laterales de la ruta, se inquietan por lo que ha podido pasar con la importante colonia de abejarucos, Merops Apiaster, de esa zona.

Abejaruco en Doñana. Foto: David Ojeda
Abejaruco en Doñana. Foto: David Ojeda

Estas coloridas aves, desde hace años, escogen las lindes de esta carretera para sacar adelante a sus polluelos en los nidos que, esforzadamente, los progenitores excavan en los laterales de tierra endurecida. Construyen túneles en los que llegan a desplazar hasta 6 kilos de tierra a pesar de su aspecto pequeño y frágil. Una vez lograda la hazaña, que deja agotadas a estas aves, llega el momento de poner, y empollar, hasta ocho huevos en el interior de las galerías.

En agosto el abejaruco volverá, una vez concluida su labor reproductora, a tierras africanas para regresar en la próxima primavera a buscar, normalmente, las mismas zonas de nidificación que utilizan año tras año. Y sabedores de ello, los equipos ecologistas de estas dos asociaciones andaluzas, patrullan el entorno para observar la evolución y éxito de las nidadas.

Patrulla de la Asociación El Burrito Feliz visitando los nidos
Patrulla de la Asociación El Burrito Feliz visitando los nidos

Es por ello que, les resulta preocupante el observar el inmenso volumen de las obras que se están llevando a cabo en la zona de nidificación. Preocupación que se transforma en alegría y satisfacción al comprobar, cuando llegan a la colonia de abejaruco, que los operarios del Grupo TRAGSA han señalado cuidadosamente con cinta visible cada uno de los nidos y que los polluelos se encuentran a salvo.

Y no solo eso, también los medioambientalistas observan que se han dado instrucciones a los operarios de niveladoras y desbrozadoras de cara a que se respete la zona de abejarucos, y así no afectar la acción reproductora de estas aves.

Para Cristina Mariño, del colectivo ecologista “Mujeres por Doñana”, este gran esfuerzo de una empresa para preservar, sin intentar darse ningún tipo de publicidad, unos nidos de ave, constituye uno de los más bellos detalles que han podido observar después de dos años que “Mujeres por Doñana” lleva dedicándose, altruistamente y empleando su tiempo libre, a defender la vida y el futuro de la avifauna y bosques de esta zona.

Obras de TRAGSA en un camino de Doñana
Obras de TRAGSA en un camino de Doñana

En breve, los colectivos ecologistas trasladaran a la dirección de la empresa su felicitación, y muestran su esperanza en que otras corporaciones como TRAGSA, alcancen a comprender que la rentabilidad económica no está reñida con los sentimientos humanos, la defensa del medio ambiente y el desarrollo sostenible.

En pocas jornadas, los polluelos de abejaruco estarán surcando los cielos, felices y ajenos a que han podido sobrevivir gracias a, lo que Cristina Mariño define como una acción ejemplar y verdadera de “Economía Azul”.