Dolores Triana Laíno, vecina de Almonte nacida en 1925, ha cumplido este mes 100 años rodeada del cariño de su familia y del reconocimiento de su pueblo. Para celebrarlo, el alcalde Francisco Bella, acompañado de miembros del equipo de gobierno, ha visitado su domicilio como muestra del homenaje institucional a una vida de esfuerzo, entrega y devoción.
Dolores compartió algunos de sus recuerdos con los presentes, como cuando, con apenas 20 años, se trasladó a Sevilla para trabajar como sirvienta. Más adelante regresó a su tierra natal, donde contrajo matrimonio con Fernando Escobar y continuó trabajando, esta vez al servicio de la familia de Luis Guitart, conocido almonteño. En ese entorno fue cariñosamente apodada como "la tata coja".
Devota de la Virgen del Rocío, una de sus grandes ilusiones es poder ver de nuevo a la Blanca Paloma cuando sea trasladada a Almonte desde la aldea en agosto del próximo año. Como gesto simbólico y lleno de emoción, el Ayuntamiento le entregó un busto con el rostro de la Virgen del Rocío, detalle que recibió entre lágrimas.