La Peste Porcina Africana (PPA) es una enfermedad vírica de la que no existe aún vacuna disponible. Es altamente contagiosa y mortal en la mayoría de las ocasiones, afectando tanto a los cerdos domésticos como a los jabalíes. La PPA está presente en varios países europeos, lo que supone un riesgo para España y muy especialmente para la comarca de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, dada su estrecha vinculación tanto social como económica con la industria del cerdo ibérico y sus lazos con la actividad cinegética.
Al constituir un peligro devastador para nuestra fauna silvestre y economía agropecuaria, es por ello por lo que, ante los recientes casos de Peste Porcina Africana detectados en Cataluña en algunos ejemplares de jabalíes, desde el Gobierno de España, a través del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, junto con la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC), se ha lanzado una campaña para que los cazadores de la zona extremen la vigilancia y tomen una serie de precauciones con el fin de alertar a las autoridades competentes en caso de detectar algún indicio de la enfermedad y evitar su posible propagación.
Al ser personas conocedoras del medio rural y que frecuentan los montes de nuestras serranías, los cazadores integran un pilar activo y fundamental para la vigilancia sanitaria de la fauna silvestre y desempeñan a la misma vez un papel clave en la protección de la sanidad de animales domésticos y silvestres.
En este sentido, Juan Carlos, cazador de Cortegana, indica que, entre las medidas de seguridad sanitaria que se guardan en las monterías, “tiene que haber por ley un veterinario a pie de campo en la finca que revise las piezas que se han cobrado”, a la vez que Alfredo, cazador de Aracena, apunta que “debe de contarse también obligatoriamente con otro veterinario por parte de sanidad en la sala de despiece, que es el que da verdaderamente el visto bueno total, si la carne va destinada a su venta y comercialización”.
Así, en caso de localizar un jabalí enfermo o muerto en el campo, los cazadores de la comarca serrana deberán indicar su ubicación y comunicarlo urgentemente a las autoridades sanitarias, SEPRONA, agentes medioambientales o, en su caso, a los guardas rurales de los espacios cinegéticos. Además, si, tras una cacería observan en algún jabalí lesiones extrañas o anormales, tanto exterior como interiormente, tendrán también que comunicarlo, al tiempo que se les conmina a realizar una adecuada gestión de los subproductos de los animales abatidos después de cualquier cacería.
Aunque no se ha detectado por ahora ningún otro caso de PPA en España más allá de los contabilizados en Cataluña, David Navarro, veterinario rural en Aracena, incide en la necesidad de “no bajar la guardia, extremar la vigilancia y estar ojo avizor ante posibles indicios de la enfermedad”.
“En Andalucía no tenemos ningún reporte de PPA desde hace como unos 30 años, cuando se sacaba sangre a los cerdos y se consideró erradicada. No obstante, tenemos que tener los ojos abiertos y vigilantes en nuestros montes para poder reaccionar lo más rápido posible”, subraya Navarro, al tiempo que añade: “Los cazadores en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche tienen que estar atentos y pendientes a ejemplares de jabalíes que se encuentren muertos en el campo o que tengan comportamientos anómalos, como que se tambaleen al andar, que aparenten estar desnutridos y no parezcan sanos o que no hagan por huir”.
David Navarro, como especialista en el mundo rural de nuestra comarca serrana, afirma que un brote aquí de PPA “sería trágico para nosotros”, ya que los cerdos en nuestra zona, a diferencia de las granjas de Cataluña, “están sueltos en el campo en la época de montanera y las piaras conviven con los jabalíes”.