Científicos de distintas universidades suecas han iniciado un estudio para conocer el modo de vida que llevan los burros en Doñana, conocidos, entre otras cosas, por su capacidad de desbroce de los terrenos y evitar incendios forestales.
Así lo ha informado la asociación Burrito Feliz, que se encarga de custodiar a estos animales, y que ha explicado que los científicos suecos han realizado extracciones de muestras de sangre para conocer más datos de estos emblemáticos animales que viven en estado semisalvaje en el entorno de Doñana".
La asociación ha destacado la sorpresa de los enviados suecos al ver que los burros, a pesar de su vida en libertad, "ofrecen un recibimiento simpático y amistoso", recordando que "en Suecia, prácticamente no existen asnos, y para las investigadoras contactar y poder tocarlos es una experiencia emocionante".
Para Cristina Mariño, presidenta en Andalucía de la Asociación, que dirige el proyecto de Burros-Bomberos, supone "un gran reconocimiento a nuestro esfuerzo el hecho de que nuestro trabajo sea reconocido tan lejos de nuestras fronteras", ya que "algunas veces nos es complicado explicar que los burros pueden vivir libres y sin estar metidos toda la vida en cercados".
Mariño ha explicado que en el tratamiento de los asnos a nivel asociaciones "actualmente existen dos criterios de tratamiento, el británico y el suizo, con el primero, que consiste en recoger muchos asnos, encerrarlos en centros de visita y tenerlos allí años engordando buscando un perfil estético que de sensación de buena planificación y con ello recaudar dinero a través de redes sociales, pero "nosotros hemos optado por el método suizo, en el cual los burros viven en la naturaleza , comen lo que quieren y como quieren y, aunque esto les haga estar más delgados, este sistema les permite llevar una vida natural y feliz".
También este método seguido por "El Burrito Feliz" "ha impresionado a las investigadoras suecas, con las que continuará colaborando ayudándolas a un seguimiento genealógico de estos asnos".
Ha subrayado que el protagonista de la visita es el burro de nombre "Richelieu", de raza africana, que fue especialmente estudiado por sus significativas marcas en patas y espalda, que lo relacionan con los ancestros de los asnos.
Este asno les fue cedido de una explotación de burros morunos de Sevilla y actualmente "es nuestro ejemplar más interesante de cara al estudio de estos animales".