Trigueros comienza a prepararse para los días grandes; las fiestas patronales de San Antonio Abad, que tendrán lugar los días 25, 26 y 27 de enero.
Una de las devociones más grandes y una de las fiestas más distinguidas de la provincia, que trae consigo muchas peculiaridades. Entre ellas, se encuentra la de los “Cochinos del Santo”, tal y como es conocida en el municipio onubense. Un rito ancestral donde, originariamente, los cerdos eran rifados para sufragar los costes de las fiestas.
Cuando se produjo la desamortización de los bienes eclesiásticos y desapareció la entonces Hermandad de San Antonio Abad, los devotos dejaron de costear las fiestas, por lo que el Ayuntamiento recurrió al sorteo de los cerdos para hacerse cargo de su coste. Además, el cerdo forma parte esencial de la iconografía de San Antonio Abad, que aparece representado como un anciano con barba que viste una saya con capucha. Suele estar acompañado de un bastón, la tau, un cuervo, un cerdo y una campana.
En la actualidad se trata de una tradición asentada, donde los cerdos se pasean por las calles de Trigueros acompañados por el son del tamboril anunciando la llegada de las fiestas. Son los “vecinos” más queridos y mimados durante el mes de enero, que realizan visitas a las guarderías, colegios, instituto y residencia de mayores, entre otros muchos lugares. Son animales que forman parte de la identidad de las fiestas y, por ende, del municipio triguereño.
Cada 6 de enero, los triguereños reciben su particular regalo de Reyes en forma de cerdos. Los animales son paseados por las calles del municipio hasta el sábado en el que se inician las fiestas —este año, hasta el 25 de enero—, donde cobra especial relevancia la figura del tamborilero, clave en el desarrollo de las fiestas. Desde hace unos años, el importante papel del tamborilero es asumido por José Antonio Raya y Manuel Escobar.
Los “Cochinos del Santo” se convierten en los protagonistas del pueblo durante todas las mañanas del mes. A su paso, las personas salen a las puertas de sus casas para comprar papeletas e inmortalizar este singular momento a través de sus teléfonos móviles. Previamente, los animales reciben “clases teóricas” para que se adapten al sonido del tamboril y a la voz de sus cuidadores. Incluso el tráfico rodado se detiene para facilitar el paso de los cerdos.
Se trata de uno de los ritos y tradiciones que rodea a las fiestas de San Antonio Abad. Durante el mes de enero se irán sucediendo una serie de tradiciones invariables en el tiempo, como el inicio de los repiques, la noche de las candelas y los días de Novena, entre otras. Preservar las tradiciones supone no perder la esencia ni la identidad de las fiestas. Trigueros resta con impaciencia los 18 días que le separan de la salida de su Santo Patrón.