La aldea de El Rocío ha acogido este sábado 14 de marzo la celebración del V Vía Crucis Rociero de las hermandades de la provincia de Huelva, una jornada de oración y convivencia que ha reunido a alrededor de 25 hermandades filiales onubenses en torno a la devoción a la Virgen del Rocío.
El encuentro, organizado en esta edición por la Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de San Juan del Puerto, ha congregado a representantes de distintas hermandades de la provincia en un acto marcado por el recogimiento, la fe y la convivencia entre corporaciones rocieras.
La jornada ha comenzado a las 12:00 horas con el rezo del Ángelus en la Casa Hermandad de San Juan del Puerto. Posteriormente, a las 12:30 horas, dio comienzo el rezo del Vía Crucis, que recorrió distintos puntos de la aldea vinculados a hermandades rocieras y enclaves destacados del entorno de la Ermita.
Las14 estaciones del Vía Crucis, que recuerdan los momentos más significativos de la Pasión de Cristo, partieron desde la casa hermandad de San Juan del Puerto y se desarrollaron por varios enclaves de la aldea. Entre ellos se encontraron las casas de hermandad de Rociana, Huelva, Villamanrique, Coria, La Palma o Bollullos Par del Condado, además de otros puntos destacados como el Velero de la Virgen.
El recorrido concluyó en la fachada de la Ermita del Rocío, al final de la calle Moguer, donde se celebró la última de las estaciones antes de la Santa Misa prevista para las 14:15 horas.
Esta edición ha presentado algunas novedades respecto a años anteriores. El itinerario del Vía Crucis se desarrolló íntegramente dentro de la aldea de El Rocío debido al estado de los caminos que conectan Almonte con la aldea tras los últimos temporales y a las obras que se estaban ejecutando en la zona.
Además, el V Vía Crucis Rociero ha estrenado una nueva cruz que ha presidido el rezo, una pieza donada por la Hermandad del Rocío de Gibraleón y que fue bendecida durante la jornada.
Con este acto, las hermandades de la provincia han vuelto a encontrarse en la aldea en una cita que ha combinado espiritualidad, tradición y convivencia, reforzando los lazos entre corporaciones y manteniendo viva una de las expresiones de fe más arraigadas del calendario rociero onubense.