La Asociación onubense ‘El Burrito Feliz’, ha denunciado que llevaban más de cinco años avisando en diferentes medios de comunicación que “el descuido y pasto seco en el Parque Nacional de Doñana era un peligro a todas vistas”. Así, tras el incendio, esta asociación ha vuelto a denunciar que la “dejación” de las administraciones ha sido un factor fundamental en la propagación del fuego, según ha señalado en nota de prensa su director, Luis Bejarano.
De hecho, esta asociación cuenta con unos 30 burros bomberos que desbroza zonas de Doñana pagando todo de su propio bolsillo.
Bejarano, que ha colaborado y estudiado en reservas del Amazonas, Islas Galápagos y del norte de Europa, señala que siempre le ha inquietado “la falta de profesionalidad en la mayoría de las actuaciones llevadas a cabo en el Parque Nacional andaluz” y opina que Doñana se sostiene “gracias a los guardias forestales, operarios del parque, Seprona y los ganaderos de Almonte e Hinojos”.
Principalmente, apunta, estos colectivos son los que, “siendo los peor pagados, están permitiendo subsistir en precario a la reserva nacional”.
“Doñana va a seguir ardiendo, no seamos ingenuos. Todo el Parque se encuentra en un estado de descuido lamentable desde hace años y tendremos nuevos, y desagradables, sobresaltos”, asevera el director de la asociación que, además, hace hincapié en que “las asociaciones que trabajamos desde hace años en el Parque de forma voluntaria solicitamos que se nos integre en la gestión de Doñana, ya que es la única forma de invertir una situación patética que ha llevado a la Comunidad Europea a dar un ultimátum a España por la precaria gestión de los fondos económicos del Parque”.
Bejarano lleva desde hace años buscando apoyo en Ayuntamientos e instituciones de Huelva para que le dejen desbrozar más zonas con sus burros-bombero y que al menos le cedan algún material como vallados para cercar a los animales.
“Se trataba de minimizar los efectos de un potencial siniestro de fuego en Doñana y en estos años se podrían haber salvado, sin coste alguno para el bolsillo de los contribuyentes, muchísimas hectáreas de alto valor ecológico”, ha aseverado.
Asimismo, considera que, en los últimos dos años, la Junta de Andalucía “está realizando un enorme esfuerzo en posicionar Doñana donde le corresponde, pero esa energía se va perdiendo a medida que se van repartiendo hacia abajo responsabilidades y directrices.”
Por esto, considera que es “de especial urgencia” una auditoria de las personas que ocupan puestos de responsabilidad en el Parque “y de la forma o vías por las que obtuvieron su puesto en Doñana”. “Solo despidiendo de sus despachos a gente que, durante décadas ha realizado una gestión pésima, se podrán sustituir por funcionarios en los que prime la meritocracia y la formación para relanzar este espacio natural”, señala.
Decenas de burros hacen cortafuegos naturales en zonas de difícil acceso y el hecho de que en años no se haya producido un solo siniestro donde están actuando “dice mucho de su eficacia”, asegura Berajarano.
El burro, a diferencia de cabras y ovejas, prioriza el pasto seco y respeta las plantas y árboles jóvenes de interés para el entorno, “lo que convierte en esta especie en una verdadera, y gratuita, forma de salvar Doñana”.
Cristina Mariño es la coordinadora del proyecto, y ella y otras voluntarias se turnan, desde hace años, para ayudar en un esfuerzo que supone muchas horas y gastos económicos a nivel personal.
En este sentido, inciden en que “resulta curioso que todo el material, gastos de alimentación y veterinarios es asumido directamente por los voluntarios del proyecto”.
En unos días Cristina volverá a registrar de entrada en la Delegación de Agricultura y Pesca de Huelva la solicitud urgente de apoyo y permisos para poder intentar salvar del fuego una zona especialmente valiosa en el término de Hinojos y que según ella está en riesgo extremo de incendio por pastos secos y dejadez del entorno. Se trata del paraje ‘Corvina’ un entorno con pinares naturales, colonias de abejarucos y chotacabras y presencia de numerosos mamíferos de interés ecológico.
“Entregamos hace más de cinco meses un proyecto asumiendo nosotros todos los gastos y hasta ahora, en plena temporada de incendios, no se nos ha contestado. Consideramos que el Responsable de esta institución es una persona enérgica y entusiasta y es por ello que confiamos en que finalmente nos atenderá”.
Lo positivo de todo esto, según los organizadores del proyecto, es que se están apuntando más mujeres a la asociación, y lo hacen de forma totalmente gratuita y desinteresada “Esa es la esperanza que le queda a Doñana: Que la gente reaccione de una vez y luchemos para salvar este patrimonio para las próximas generaciones” finaliza Cristina.
Su web de la Asociación ‘El Burrito Feliz’ es compartida por más de 350.000 personas de todo el mundo que admiran el uso de unos 30 esforzados asnos, cuidados y vigilados por un grupo de mujeres voluntarias, en desbrozar el pasto seco de .