Doñana presenta estos días una de sus estampas más impresionantes del año con la primavera ya plenamente asentada. Las lluvias del invierno han dado paso a un extenso manto verde de vegetación que se extiende por buena parte de la marisma, transformando el paisaje en un entorno de gran riqueza natural.
Según una imagen captada el 15 de abril de 2026 por el satélite Sentinel-2, amplias zonas del humedal permanecen inundadas, aunque la vegetación se ha convertido en la principal protagonista. Solo algunos grandes lucios, como El Membrillo, Mari López o El Lobo, mantienen superficies de agua abierta.
Este escenario coincide con un momento clave para la fauna del parque. Numerosas aves acuáticas se encuentran en plena actividad reproductora, construyendo sus nidos, vigilando sus puestas o alimentando a los primeros polluelos que ya pueden observarse entre la vegetación característica, como la castañuela, los almajos o la manzanilla de agua.
Entre las especies más destacadas se encuentran somormujos, andarríos, garzas reales, garcetas grandes, garcillas bueyeras, ánades reales, zampullines, milanos, martinetes, moritos y flamencos, que convierten cualquier recorrido por la marisma en un auténtico espectáculo visual y sonoro.
La primavera reafirma a Doñana como uno de los espacios naturales más valiosos de Europa, donde la biodiversidad alcanza uno de sus momentos de mayor esplendor.