Las viñas de Chucena se convirtieron el pasado sábado en el epicentro de la viticultura del Condado de Huelva con la celebración del IV Concurso de Poda, una cita organizada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Condado de Huelva que volvió a reunir a profesionales comprometidos con la excelencia del viñedo.
El evento, consolidado ya como una referencia en el calendario agrícola de la provincia, congregó a 23 participantes que pusieron a prueba su destreza, conocimiento y sensibilidad en el manejo de la vid, demostrando precisión técnica y profundo respeto por la planta, elementos esenciales para garantizar la calidad de los Vinos del Condado.
La jornada reflejó además la diversidad y el dinamismo del sector, con la presencia de jóvenes que representan el futuro del oficio, viticultores veteranos que apuestan firmemente por el relevo generacional y mujeres que van ganando protagonismo en un ámbito tradicionalmente masculino.
El primer premio de esta cuarta edición fue para Miguel Ángel Pichardo, quien se alzó como ganador del certamen y sumó un nuevo reconocimiento a su trayectoria profesional. Como galardón recibió unas tijeras de poda a batería, símbolo del equilibrio entre la tradición del trabajo del campo y la incorporación de nuevas tecnologías al sector vitivinícola.
Esta edición ha vuelto a poner de relieve la importancia del legado vitivinícola del Condado de Huelva y el compromiso conjunto de agricultores, bodegas e instituciones por preservar y proyectar el prestigio de sus vinos, reforzando una identidad que forma parte esencial del patrimonio cultural, económico y social de la comarca.