¿Fue Trigueros capital de la provincia?

El siglo XIX dejó cambios y la necesidad de reorganizaciones en el territorio provincial cuando Huelva deja de pertenecer al Reino de Sevilla
Imagen de Trigueros. Publicada en la Revista del Santo del año 1982
photo_camera Imagen de Trigueros. Publicada en la Revista del Santo del año 1982

Tal y como titula José Luis Gonzálvez Escobar en la publicación anual triguereña "Revista del Santo" de 1982 con motivo de las fiestas patronales del pueblo, y dando como respuesta el nombre de un conocido programa que se emitía en Canal Sur; "la respuesta está en la historia".

El siglo XIX trajo consigo una serie de cambios. Con la revolución de marzo de 1820 y la vuelta al poder de los liberales, resurge el deseo de una mejor organización del territorio sobre las bases anteriores. Todo ello era motivado por la reciente Constitución gaditana de 1812, que ya planteaba estas cuestiones para poner punto y final a cuestiones socio-económicas heredadas del Antiguo Régimen.

La cuestión, quizás, más trascendente para el territorio onubense fue la de dejar de pertenecer al Reino de Sevilla para convertirse en una de las ocho provincias andaluzas. La entonces villa de Trigueros —enclavada en el Condado de Niebla desde 1368 y consiguiendo su reconocimiento como villa independiente en 1678— fue uno de los ejemplos más significativos de zona sometida a un intenso proceso de señorialismo. Algunos historiadores así lo han señalado como "verdaderos Estados dentro de la monarquía Española".

Sin embargo, desde finales del siglo XVIII se inicia un profundo proceso de cambios que acabará transformando las tierras señoriales en propiedades particulares. De esta manera, los antiguos señores se convirtieron, ante todo, en propietarios, abandonando las facultades jurídicas, hacendísticas y administrativas que poseían.

Azulejo situado en la actual Plaza de España de Trigueros | S.G.H.
Azulejo situado en la actual Plaza de España de Trigueros | S.G.H.

Una de las cuestiones más espinosas del plan liberal fue la elección de la capital y el propio nombre de la provincia. La implantación de la capital provincial significaba la recompensa al más rico legado histórico, a la vez que la apertura segura a un futuro de prosperidad. De ahí el recelo de los pueblos considerados merecedores de tal galardón: Huelva, Ayamonte, Moguer y Trigueros.

La constitución provisional de nuevos Partidos —los actuales Partidos Judiciales— abrió la polémica local en torno a qué villa debía ostentar la capitalidad. Fue entonces cuando, desde Madrid, se decidió constituir un Partido con capital en Trigueros.

Esta capitalidad incluía a nueve poblaciones, entre las que se encontraba la propia Huelva. En efecto, Trigueros llegó a ejercer —aunque con carácter provisional— la capitalidad como cabeza de Partido. Esto hace reaccionar a Huelva, que pone de relieve todo su potencial y su situación estratégica frente a otros pueblos del Partido. Personajes influyentes de Huelva realizaron numerosos escritos a las Cortes para reivindicar sus argumentos, entre los que se encontraba el comercio marítimo.

Las ventajas de Huelva fueron una realidad patente que acabó imponiéndose, pues Trigueros carecía de infraestructura urbana para albergar las nuevas necesidades institucionales. No sería hasta 1833, con la muerte del rey Fernando VII, cuando se abriera el camino del fin del legitimismo y la construcción del estado liberal. España pasaría a la división definitiva por provincias.

Andalucía, por tanto, dejaba atrás los 4 reinos para convertirse en las 8 provincias actuales. A partir de entonces, sin ninguna discusión, Huelva se alzaría con la capitalidad y sus pueblos aceptaron de buen grado la resolución.