La Romería de la Virgen de Flores volvió a reunir a numerosos fieles en la jornada de ayer, domingo 12 de abril, en una cita marcada por la devoción y el ambiente festivo durante el tradicional traslado de la imagen hasta su ermita.
Desde primeras horas de la mañana, romeros y romeras se reunieron para iniciar el camino hacia el santuario, situado a unos nueve kilómetros del municipio. Acompañando a la Virgen andando y a caballo, los participantes vivieron una jornada de convivencia en la que no faltaron los cantes, la música y las muestras de fe.
El recorrido, que cada año se convierte en uno de los momentos más esperados, discurrió en un ambiente familiar y festivo, reflejo del arraigo de esta tradición entre vecinos y visitantes. Durante el trayecto, grupos de amigos y familias compartieron vivencias, fortaleciendo el carácter popular de la romería.
La llegada a la ermita estuvo cargada de emoción, culminando así un camino que simboliza la unión entre tradición, devoción y convivencia.