Gracias a la colaboración entre el tejido asociativo y una institución pública, se logra averiguar en este caso particular, el pasado del molino de Fernando Vázquez González, o de la viuda como es conocido entre los vecinos de Gibraleón. A partir de su defunción tomo las riendas su viuda Isabel Quintero de la Peña, de ahí que haya llegado a nuestros días con el sobrenombre “de la viuda”.
El edifico del molino ya en ruinas desde el año 1966, según un documento confeccionado por la guardería de la por entonces Confederación Hidrográfica del Guadiana. Quedó finalmente enterrado por las obras de la escollera o muro de contención que se construyó para prevenir las avenidas del rio Odiel a finales de los años noventa e inicios del nuevo siglo. De tal manera que se borraron toda huella del edificio, pero gracias a los libros recopilatorios de fotografías de M.ª Carmen Torres Chaguaceda y Emiliano Sanz Escalera se ha podido mantener en el recuerdo de aquellos que no lo conocieron.
La construcción del molino data del año 1863, y estuvo en activo hasta el primer cuarto del siglo XX. Su propietario poseía además de éste que utilizaba para moler la fuerza motriz del agua, otros dos de viento en comunidad con otros vecinos de la localidad en el paraje del Ejido, también en Gibraleón.
A partir del primer cuarto del siglo XX con la puesta en funcionamiento en Gibraleón de la central eléctrica de Sevillana, instalan un molino en la actual Avda. de Andalucía el cual también tenía acceso por la calle Alonso el Sabio, para dar entrada a vehículos y carruajes que suministraban la materia prima y también a la harina producto de la transformación del cereal.
El molino harinero del río tuvo dos épocas gloriosas, que trascurrieron desde su construcción en 1863 a 1907, que sufriría muchos daños a consecuencia de las riadas y, tras solicitar el propietario la ampliación de la presa y reparación del edificio del molino y su maquinaria en 1908, el Ministerio autorizó las obras por considerar prioritaria su puesta en funcionamiento para evitar que los usuarios del municipio tuvieran que acudir a otras localidades a moler el cereal.
Una vez reacondicionados y ampliados edificios y presa, continuaron molino y usuarios con el trajín de la molienda, periodo durante el cual fallece el propietario haciéndose cargo de la industria su viuda, Isabel Quintero de la Peña. Persona sobre la que recaería la responsabilidad de moler el cereal de Gibraleón teniendo que trasladar el molino al nuevo solar dentro del caso urbano de Gibraleón. Hasta mediados del siglo XX que dejaría de dar servicio al público, vendiéndose la mitad del solar y transformándose la mitad resultante en un local de celebraciones y cine de invierno.
Actualmente miembros de la Asociación Olontense por el Patrimonio cuentan entre sus proyectos el de construir algún hito o colocar cartelería que recuerde el lugar donde se ubicaba dicho molino, por mucho tiempo imprescindible para la economía del municipio. En el lecho del rio aún se conservan elementos del azud, como gran parte de los sillares que conformaban la presa que almacenaban el agua que con su fuerza movían los mecanismos de la molienda.
La recuperación de los documentos no habría sido posible sin la ayuda de las administraciones públicas y como son en este caso los técnicos de la Junta en particular de la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, ante lo cual la asociación agradece públicamente su apoyo y a la vez desea que continúen colaborando en investigaciones futuras para poder recuperar y poner en valor parte del patrimonio.