La imparable sangría de concejales socialistas en los ayuntamientos de Huelva eleva a 70 las deserciones

El PSOE onubense, con María Eugenia Limón como secretaria general y en descomposición total, alcanza unos mínimos nunca imaginados
photo_camera Limón junto a otras representantes del PSOE onubense

La desbandada de concejales socialistas en los ayuntamientos de la provincia de Huelva no tiene fin. A la vista queda. Las dimisiones, abandonos y deserciones se acercan a las 70. Y 70 son más de las que cabría esperar que puede soportar una formación política que en otra época lo fue todo en tierras onubenses. Va resultando cada vez más evidente que el PSOE, a cuyo frente se encuentra María Eugenia Limón en calidad de secretaria general, es incapaz de detener una sangría que, a tenor de lo que revelan integrantes del partido, ofrecerá próximos capítulos en el Ayuntamiento de la capital. Tomen nota.

El último episodio lo ha protagonizado precisamente en el Ayuntamiento de Huelva Luis Albillo, concejal socialista que ha solicitado pasar a no adscrito.

Ante esta situación es obligado hacer números ya que su salida permite al equipo de Gobierno del Partido Popular, que carece de mayoría absoluta, establecer nuevos acuerdos que no tengan que pasar necesariamente por Vox. Lo que ocurra a partir de ahora dependerá en gran medida de la capacidad de negociación de los populares. Y también de la persona a la que el PP encomiende esta misión. Todo cuenta.

Albillo ha renunciado a seguir en las filas socialistas  

Albillo, que desempeñó destacados cometidos con Gabriel Cruz como alcalde de Huelva, entre otros los de concejal de Infraestructuras y Servicios Públicos y también de Movilidad y Seguridad Ciudadana, es el último que ha dicho adiós a un PSOE en caída libre. Antes que él las huidas se cuentan por decenas.

Es complicado realizar el recuento dada su amplitud, pero un listado de los miembros de grupos socialistas municipales en la provincia de Huelva que se han marchado se aproxima al siguiente: Trigueros, 9 (más 3 de reserva); Huelva, 9; Galaroza, 7; Cumbres Mayores, 5; Ayamonte, 5: Higuera de la Sierra, 5; Cartaya, 5; Aljaraque, 4; Minas de Riotinto, 4; Villanueva de los Castillejos, 4; Cortegana, 3; Niebla, 3; Villalba del Alcor, 3; Aroche, 3; Castaño de Robledo, 2, y uno en Almonte. Y todo apunta a que en Huelva capital habrá dos más. Hay que estar atentos.

El debate que esta situación se encuentra generando en el seno del PSOE onubense es mayúsculo. En el punto de mira se encuentra su máxima responsable, la aludida María Eugenia Limón, a quien muchos de sus compañeros de filas consideran carente de liderazgo y con un irrelevante perfil. Es más: aunque llegó a ser durante poco más de dos años presidenta de la Diputación Provincial de Huelva, no entienden que una militante de sus características haya podido llegar a secretaria general del PSOE por más primarias que ganara.

De hecho, estuvo escaso tiempo como presidenta de la Diputación. El actual presidente, David Toscano, del Partido Popular, ya lleva al frente de la Corporación Provincial más tiempo que ella. A lo que hay que sumar que su desembarco como presidenta de la institución fue de rebote como consecuencia de la dimisión de Ignacio Caraballo. Una carambola no prevista.

El debate interno socialista no ignora que lo ocurrido en el ascenso de Limón es justo lo contrario de lo que pasaba cuando el PSOE marcaba con solidez el rumbo de la provincia, en las etapas de Carlos Navarrete y de Javier Barrero, cuyo liderazgo, más allá de otras cuestiones, era indiscutible y daba excelentes resultados electorales al partido. Una fortaleza que comenzó a desquebrajarse poco a poco y que a día de hoy, con 70 huidas encima de la mesa -más las que están por venir-, sitúa al PSOE en unos mínimos nunca imaginados y en descomposición total.

Como prueba del algodón de esta situación, entre los socialistas onubenses se alude a que Limón aparece en las redes sociales del partido con cuenta gotas, lo que evidencia el escaso predicamento que tiene entre los suyos.