Un informe técnico apunta a que la vía de Adamuz pudo romperse 22 horas antes del accidente

La investigación analiza una caída de tensión registrada la noche anterior al siniestro, que podría corresponderse con el momento en que se produjo la rotura de la vía
Vagones tras el accidente de Adamuz
photo_camera Vagones tras el accidente de Adamuz

La investigación del accidente ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero en el término municipal de Adamuz (Córdoba) continúa analizando nuevos indicios sobre el origen del siniestro. Entre las líneas de estudio abiertas por los técnicos se encuentra la posibilidad de que la vía ferroviaria presentara una fractura varias horas antes del descarrilamiento del tren.

Un informe técnico relacionado con el mantenimiento del sistema de señalización ferroviaria ha detectado una anomalía en los registros eléctricos del tramo afectado. Según los datos analizados, en la noche anterior al accidente se produjo una caída de tensión en el circuito de vía, un descenso que pudo haberse registrado unas 22 horas antes del siniestro.

Los especialistas consideran que este tipo de variaciones en los datos eléctricos pueden producirse cuando existe una fractura en el carril o en una soldadura de la vía. Por este motivo, esta anomalía se ha convertido en uno de los elementos que analizan los investigadores para tratar de determinar cuándo pudo originarse el problema en la infraestructura.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) trabaja en la elaboración del informe técnico que deberá esclarecer las causas del accidente. El descarrilamiento se produjo cuando el tren de la compañía Iryo que circulaba por la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla perdió estabilidad en el tramo de Adamuz y terminó colisionando con un tren Alvia de Renfe.

Los datos extraídos de los sistemas de registro de los trenes indican que entre los primeros síntomas del descarrilamiento y el impacto con el otro convoy transcurrieron apenas unos segundos. Los investigadores también han analizado la desconexión eléctrica registrada en el tren en el momento del accidente.

Otra de las pistas que examinan los técnicos está relacionada con los trenes que circularon por ese tramo antes del siniestro. Algunos de estos convoyes presentaban pequeñas marcas o irregularidades en las ruedas tras atravesar ese punto de la vía, un indicio que podría indicar que la infraestructura ya presentaba alguna anomalía.

Además, el maquinista de un tren que circuló por ese mismo tramo aproximadamente una hora y media antes del accidente comunicó haber percibido una ligera vibración durante el trayecto, un detalle que ahora forma parte de la investigación.

El punto exacto donde se concentran las sospechas se encuentra en el kilómetro 318,6 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, en dirección a la capital. En ese lugar se había realizado meses antes una soldadura para unir dos tramos de carril durante trabajos de mantenimiento.

Los investigadores estudian ahora si esa intervención pudo influir en el estado de la vía o si la fractura pudo haberse originado en ese punto concreto de la infraestructura.

La investigación continúa abierta mientras los técnicos analizan los registros del sistema de señalización, los datos de los trenes y el estado de la infraestructura ferroviaria para reconstruir con precisión la secuencia de los hechos.

Las conclusiones definitivas se conocerán cuando la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios finalice su informe técnico, que deberá determinar el origen del accidente y establecer posibles recomendaciones para reforzar la seguridad en la red ferroviaria.