El proyecto urbanístico de El Rompido vuelve a activarse y lo hace con fuerza. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Huelva ha dado la razón al Ayuntamiento de Cartaya y ha levantado la suspensión que mantenía paralizada la actuación en el sector SUS-C2 ‘Nuevo Rompido Este’, desbloqueando así uno de los desarrollos más importantes previstos en la costa onubense.
La paralización se produjo tras el recurso presentado por Ecologistas en Acción, que solicitó frenar cualquier actuación en la zona mientras se resolvía el procedimiento judicial. Durante este tiempo no se podía intervenir en el terreno, lo que dejaba el proyecto completamente detenido.
Ahora, tras analizar la documentación y las alegaciones de las partes implicadas, se ha decidido dejar sin efecto esa medida cautelar. La resolución considera que el proyecto cuenta con las garantías ambientales necesarias y su desarrollo está sujeto a controles y medidas de seguimiento para proteger el entorno.
También se concluye que no existen motivos suficientes para mantener el bloqueo ni se ha demostrado que el proyecto suponga un riesgo que obligue a paralizarlo en este momento. Entre los aspectos valorados figuran los informes técnicos y el sistema de vigilancia ambiental previsto durante su ejecución.
El plan forma parte del desarrollo urbanístico de Cartaya y está vinculado al crecimiento de El Rompido, una de las zonas con mayor proyección turística de la provincia. La actuación contempla la creación de un nuevo espacio residencial junto a servicios y equipamientos en un entorno estratégico del litoral.
Tras conocerse la decisión, desde el Ayuntamiento de Cartaya han ido un paso más allá y han anunciado que van reclamar responsabilidades. Según han trasladado, tanto el Consistorio como la empresa promotora, Loiloa, van a pedir daños y perjuicios a los denunciantes por la paralización del proyecto.
Además, el Ayuntamiento ha puesto cifras al impacto económico de esta actuación, señalando que Cartaya podría ingresar en torno a 110 millones de euros derivados de un proyecto global que alcanza los 1.500 millones de euros de inversión