Los vecinos de La Redondela celebran cada año el domingo de Resurrección por doble motivo: porque la vida se impone a la muerte de Cristo y ello, además, se festeja con su Patrona, la Virgen de la Esperanza, en la calle.
En medio de una luminosa jornada y dentro de la tradicional Fiesta del Huerto, miles de personas, entre vecinos y visitantes, han querido ser testigos este domingo del emotivo encuentro de la citada advocación y su hijo, el conocido como Niño de la Bola.
La procesión tiene varias particularidades, entre las que destaca que se inicia con dos pasos, el de la Virgen y el Niño Jesús, que posteriormente discurren por separado, para reencontrarse en el tramo final del recorrido.
La simbología de la procesión recuerda varios episodios del Nuevo Testamento, como el encuentro de la Virgen con el niño, en el que los pasos emprenden una veloz carrera en busca uno del otro, y en el que la Virgen se agacha en tres ocasiones hacia adelante, simulando lo que podrían ser las tres caídas de Jesús en su camino hacia el Calvario.
El encuentro entre la Virgen de la Esperanza, patrona de la Villa, y el Niño Jesús de la "Bola", realizado en 2002 por el escultor de Cartaya Fernando Álvarez Galán, se produce después de que éste escenifique la pérdida y la Virgen corra a hallarlo, en la zona conocida como "El Lejío".
Se trata de un recinto realizado por los vecinos del pueblo en la confluencia de las calles Real y Santa María.
(Fotos: A.S.C.)

