Mar Márquez, promotora de las Jornadas de Moda Sostenible: “No solo se va a hablar de ropa”
Mar Márquez García (Huelva, 1978), más conocida popular y profesionalmente como Mar Humanae, es una mujer con unos valores personales de exquisita calidad, emprendedora, de mente activa y dinámica, sensible y una persona que está muy comprometida con el respeto a la naturaleza y la conexión con el entorno de las personas. Es una artista y artesana afincada en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche que diseña y crea moda sostenible y arte botánico utilizando la técnica ‘ecoprint’, con la que estampa hojas, flores, semillas y raíces sobre tejidos naturales para crear piezas únicas. Su proyecto de moda regenerativa cuenta con el impulso de la Diputación de Huelva, conectando creatividad, sostenibilidad y economía local circular a través de la puesta en marcha de Emerge, las Jornadas de Moda Sostenible y Economía Regenerativa, un interesante foro de debate cuya primera edición se va a celebrar en Aracena durante los próximos días 11 y 12 de junio.
Pregunta: ¿Cómo, cuándo, dónde y por qué surge en ti esa pasión que sientes por el arte consciente y tu compromiso con la moda sostenible?
Respuesta: Tengo una carrera profesional bastante larga y en la que he trabajado en muchos sectores, pero desde siempre he vibrado con la naturaleza. Cuando nos confinaron en la pandemia hubo una serie de circunstancias a todos los niveles que me llevaron al éxodo y a venirme a vivir a Fuenteheridos. Y nada más llegar me dije que me iba a dedicar realmente a hacer arte consciente. Pero no me valía solamente con que esto fuera un lugar bonito en el que vivir, sino que debía de haber también una reflexión. Y fue ahí, entonces, cuando empecé a ponerme en contacto con un montón de personas que entendían el mundo de una forma totalmente diferente y que le daban mucho más sentido a lo que yo quería hacer.
P: ¿Qué proyecto era el que tenías en la mente para desarrollar en nuestra comarca serrana?
R: Lo que yo quería hacer en una zona rural como la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, que está en peligro de despoblación, al igual que otros lugares de la España vaciada, era poder montar un proyecto con su residencia fiscal aquí, generando esa economía local y esa circularidad que tan bien se da aquí, pero haciendo a la vez algo diferente, que era reusar toda la materia vegetal que se encuentra en nuestro entorno natural haciendo arte textil a través de impresión botánica y usando tintes naturales para lanzar una marca de moda en una comarca a la que se conoce por otras cosas que son bastante evidentes.
P: Tu reto y tu apuesta, de partida, se puede suponer que no fueron un camino fácil, ¿no?
R: Así es. Todas las mentorías y todos los grupos de emprendimiento que yo he ido encontrando se dedicaban a algo que tiene mucho que ver con lo que está muy presente en la comarca, como es la agricultura, la ganadería y algunos proyectos de recuperación de cosas. Pero aquí nadie hablaba de moda, por lo que fue todo un reto para mí, ya que me sentí aislada durante mucho tiempo. Yo tenía que hablar de un consumo responsable a la misma vez que lo hacía de la creación de una moda. Y eso eran dos conceptos totalmente antagónicos. Todo ese tiempo me lo pasé entendiendo esa economía circular que se generaba en todos esos sitios a donde iba.
P: ¿Qué es lo que aprendiste cuando apenas empezabas a dar los primeros pasos hacia tu nuevo proyecto?
R: Aquí en la sierra damos una visión de que el turismo, la castaña y el jamón lo son todo, pero no hablamos de que es un territorio muy rico en cuanto a personas que han hecho realidad ciertas formas de vida ante las que no daríamos crédito a cómo sostienen la vida y la economía. Tú aquí puedes comer de tu huerta, te puedes comer un buen pan de leña y puedes vestirte de muchas maneras y con ropa que tiene muchas vidas, pero a la misma vez tú puedes crear algo nuevo, como me pasó a mí. Yo tuve que establecer un diálogo separando lo que se entiende sobre la moda, aunque la coletilla sea sostenible, con la creación más consciente posible, utilizando y recuperando fibras naturales que están muy presentes. En nuestro caso no tenemos la herencia textil del algodón, pero sí que tenemos, por ejemplo, el de la lana, el lino o el cáñamo. Entonces, lo que hice fue coger esas fibras y entender que esa creación o esa posibilidad de vestir algo bonito, nuevo y hecho de una forma artesanal era posible con las plantas que nos rodeaban.
P: ¿Cómo fue todo ese proceso inicial?
R: Explicar todo eso fue complicado porque hay muchos libros donde se recogen saberes, pero en mi caso, que trabajo muchísimo con mujeres del mundo rural y en entornos rurales, nunca se había hablado de algo así. La gente teñía y hacía cosas con cenizas, pero no habían reparado en lo que eran los tintes naturales porque realmente no se habían parado a pensarlo. Entonces, llego yo y empiezo a coger las hojas de los castaños o de los robles y comienzo a traspasar su forma y su color a los textiles, elaborando bolsos, camisas, camisetas y pañuelos, dándole un sentido nuevo a lo que nos rodea. Durante mucho tiempo eso yo lo tuve que hacer de una manera muy suave para no irrumpir de un modo brusco dentro de una filosofía de vida en la que lo que se entiende por moda es algo que es totalmente secundario.
P: ¿Con qué idea nace Emerge, las Jornadas de Moda Sostenible y Economía Regenerativa?
R: En Emerge se pretende poner de relieve lo que es realmente la moda bien entendida, la moda sostenible, la moda regenerativa, la moda ética, que se sustenta en unas bases de transparencia y en conceptos, sobre todo, como los de no tener mucha producción y no generar muchos residuos. Emerge nos permite aludir a lo que es la fibra de verdad, al hecho de no quemar plásticos, a no generar todo eso que conlleva la ultra ‘fast-fashion’. Y ahora, tú todo eso lo tienes que llevar a un territorio como la sierra al que la ultra ‘fast-fashion’ le da de lado porque aquí la gente no compra esas cosas ni actúa de esa manera tan compulsiva a la hora de consumir porque no están en una gran ciudad.
Pensé que desde aquí se tenía que abrir el altavoz, no solamente para que la comarca entendiera que en nuestras manos estaba iniciar un movimiento que tuviera más repercusión y que nosotros nos sumáramos como un ejemplo a los movimientos por la sostenibilidad que se están dando en las grandes ciudades, donde de verdad sí que tienen que pelear por la moda sostenible, sino también para decirle a la gente que tenemos que poner conciencia sobre esta cuestión.
P: ¿Qué objetivos esenciales se persiguen con la puesta en marcha de Emerge?
R: Emerge es algo que es necesario y que responde a una cuestión social y ambiental. Y, a la misma vez, sirve para dar visibilidad a que aquí en la sierra se hacen pequeñas cosas que no se ven, que no se aprecian, pero que tienen un gran impacto en la sociedad, en general, y también a nivel global.
A mí me propone la Diputación de Huelva abrir este diálogo, a pesar de que es complicado que la gente se monte en este discurso porque yo hablo de consumo responsable, de consumo ético, de creación consciente, de reducir cantidades y compras. Y el mundo está hecho, hoy en día, para que tú consumas y compres, no para que dejes de hacerlo. Esto no consiste en que dejes de comprar, sino que consiste en comprar con conciencia, en aplicar la conciencia en todo lo que consumes y poner en valor que en los pequeños territorios se hacen cosas muy interesantes que apuestan por una verdadera economía local, circular y sostenible, además de entender que en las grandes ciudades también hay pequeños artesanos y pequeñas marcas de ropa que hacen las cosas muy bien.
P: ¿Hasta dónde llega tu compromiso con la moda sostenible?
R: La moda sostenible no es algo que yo me la haya inventado, sino que la moda ética lo que quiere es pedir explicaciones sobre cómo se están violando y vulnerando los derechos humanos y cómo se está contaminando indiscriminadamente en muchos países con la industria textil sin que la ley actúe de ninguna forma. Queremos esas explicaciones y, a la misma vez, queremos poner de relieve que consumir se puede consumir, pero que el hábito de consumir tiene que cambiar. Y que debemos de ir hacia una regeneración de los ecosistemas y hacia una circularidad que es muy necesaria porque hay ropa a punta de pala, que se puede comprar de segunda mano, que se puede alquilar cuando tienes un evento. Hay muchas posibilidades y hay que entender que seguir comprando compulsivamente, por consumismo puro y duro, nos está llevando a todos a lo que nos está llevando y a lo mal que se están haciendo las cosas en muchos lugares de nuestro planeta.
P: La labor divulgativa e informativa que vienes realizando desde hace tiempo es otro de los pilares fundamentales en los que se sustenta Emerge, ¿no es así?
R: Hay chavales y jóvenes que están comprando por internet y que no tienen ni idea de qué es lo que pasa realmente ahí detrás. Hay que poner conciencia porque los jóvenes de esta comarca están aprendiendo que esos productos son baratos, que se compran para usarlos y tirarlos, y no se preguntan en ningún momento en qué condiciones ni con qué clase de materiales se fabrican. Llevo desde hace unos tres años acercando programas formativos a institutos, que estoy financiando yo, porque los hago de forma gratuita, para enseñar a los chavales qué es lo que ocurre detrás del mundo de la moda. Y Emerge termina con el ejemplo de tres institutos que he hecho este año, que son la Escuela León Ortega, el IES San Blas de Aracena y el IES Pablo Neruda de Huelva, con alumnos que se van a subir al escenario, donde se va a proyectar un vídeo de las reacciones que hemos tenido con ellos.
P: ¿De qué forma han recibido los alumnos esas charlas formativas?
R: No tenían ni idea de en qué estaban siendo realmente cómplices cada vez que descuelgan una prenda de una percha. Yo les explico qué es lo que hay detrás, les hago leerse las etiquetas para que vean que casi toda esa ropa que compran viene de Bangladesh, Vietnam, China o Camboya, que son todos países en los que no se están regulando las producciones de las grandes firmas y que se hacen en fábricas de Asia donde no se respetan ni los derechos laborales ni los derechos humanos. Yo animo a que la gente se meta en internet a ver la situación que solamente tienen en Bangladesh y cómo viven allí las personas que trabajan para la industria textil. Es una imagen que hay que verla y la gente tiene que saber qué es lo que realmente hay detrás.
P. ¿Es receptiva la sociedad actual a la hora de abordar todos estos asuntos?
R: Este es un tema que levanta muchas ampollas porque detrás hay explotación infantil, hay una vulneración completa de los derechos humanos, hay personas trabajando por seis euros al mes que viven prácticamente hacinadas dentro de cloacas y respirando arsénico y otros productos químicos todos los días. En esos lugares existe una contaminación total de los recursos naturales y del agua por los vertidos tóxicos que se realizan sin control, pero son países donde no hay una respuesta real de los gobiernos porque económicamente les interesa tener allí esas fábricas aunque hayan destruido completamente el sitio donde viven. Insisto mucho con esto. Hay que verlo para entenderlo y ser conscientes realmente de todo lo que hay detrás y de lo que está pasando.
P: ¿Qué soluciones se pueden plantear a través de un foro de debate como es Emerge?
R: Cuando descuelgas una prenda de ropa, yo te enseño cómo se ha teñido, a dónde han ido a parar esos tintes, quién bebe ese agua, quién está detrás y cómo vive. Es necesario que conozcas cuál es la realidad para poder tener información, un criterio propio y poder actuar en consecuencia. Nosotros no resolvemos los problemas del mundo porque todo esto de lo que estamos hablando no se resuelve con una jornada, pero sí que es un paso más hacia una solución de futuro y es un foro donde se puede hablar y debatir sobre este tipo de cosas. En Emerge va a haber mesas de diálogo a las que van a asistir los máximos representantes de muchos movimientos de ámbito nacional y se van a hacer presentaciones sobre distintos temas de interés con los que se va a hablar de regeneración a todos los niveles, de sostenibilidad, de la circularidad de la economía, de la obsolescencia programada, de cuál es la situación de la industria textil y de qué es lo que se está haciendo a nivel local para mejorar las cosas. En Emerge no solo se va a hablar de ropa, sino que se va a hablar sobre todo de economía regenerativa, de cambiar los actuales modelos de consumo y de cómo se puede hacer presión para que estos modelos de usar y tirar y de sobreproducción salvaje encuentren barreras.
P: Emerge es una propuesta valiente y se te ve decididamente ilusionada con este proyecto. ¿Confías en que pueda convertirse en un referente más allá de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche?
R: Desde aquí hay que hablar alto y claro para que se sepa que sabemos hacer las cosas bien y que estamos rodeados de mucha conciencia y de mucho respeto hacia nuestro entorno natural. Esto se tiene que amplificar para que la gente venga y se vea a Huelva de una forma diferente, como un lugar de inspiración y que dé lugar a otras jornadas que sean más específicas. Creo que Emerge es una gran oportunidad para ponernos en el mapa con un movimiento por la sostenibilidad que se está haciendo cada vez más visible en sitios muy importantes. A mí me gustaría que esto fuera una semilla para sembrar conciencia y que se hable desde aquí de sensibilización, regeneración y sostenibilidad de una forma efectiva.