El origen de la canoa, una seña de identidad de Punta Umbría

El empresario alemán Wilhelm Sundheim aconsejó al personal de la empresa minera Rio Tinto Company Limited su visita a las playas de Punta Umbría para tomar baños en el mar y potenció el turismo en este enclave.
La Canoa de Punta Umbría
photo_camera La Canoa de Punta Umbría

Con la llegada del verano, aumentan las visitas de onubenses a Punta Umbría para disfrutar de sus playas. Coger el coche o “la camioneta”, como se dice en Huelva al bus, son opciones habituales, pero hay otra alternativa mucho más vistosa y especial que lleva más de un siglo en funcionamiento: la canoa.

En Huelva, llamamos a este medio de transporte marítimo con esta característica denominación. Como es evidente, la embarcación no es una canoa. No lleva remo, no es un medio para una sola persona, no es pequeña y no se mueve por la fuerza humana. Sin embargo, así nos referimos a esta embarcación en la vieja Onuba.

El servicio de transporte de pasajeros por mar entre Huelva y Punta Umbría comenzó a fraguarse a finales del siglo XIX, cuando los británicos de la empresa minera Rio Tinto Company Limited se establecieron en Huelva y frecuentaron como lugar de descanso las playas de nuestra costa. Todo ello fue gracias a la figura de Wilhelm Sundheim, empresario alemán que potenció Punta Umbría como lugar turístico. Sundheim levantó una casa en ese enclave y aconsejó al personal de la compañía minera su visita para tomar baños de olas, considerados como terapéuticos o sanadores.

Los directivos ingleses de la compañía Rio Tinto, siguiendo la propuesta del alemán, solicitaron al Gobierno español la ocupación de la playa y levantaron doce casas de madera. Establecieron un servicio de transporte por medio de un vapor denominado Melita. Podría considerarse como el primer transporte regular de pasajeros entre Huelva y Punta Umbría.

La actual Canoa de Punta Umbría por la Ría
La actual Canoa de Punta Umbría por la Ría

No obstante, serían la Sociedad Económica Onubense de Amigos del País y los baños flotantes los artífices del establecimiento de un servicio regular de pasajeros. Cabe destacar el vapor Isla de Saltés como el medio de transporte encargado de la conexión entre ambos puntos.

En agosto de 1884, el periódico La Provincia ya anunciaba un servicio de vapores para baños de mar en la playa de Torre Umbría. Este tipo de anuncios de servicios de transporte de pasajeros por mar serían usuales los meses de verano en la prensa onubense. El nombre de la empresa coincidía con el de la embarcación.

En 1915, por ejemplo, se publicitaba el vapor Carmelita para este servicio. Su partida de Huelva se anunciaba para las 07:30 y 09:30 por la mañana y 15:00 y 18:30 por la tarde. La ida desde Punta Umbría se anunciaba a las 08.30 y 10:30, por la mañana, y a las 16:00 y 19:30, por la tarde.

Los billetes de abono, canjeables por 30 viajes de ida y vuelta, costaban 25 pesetas y se adquirían en el Café Nuevo Mundo. Los billetes de ida y vuelta costaban 1 peseta y se compraban en el propio vapor.

En los años 20 del siglo pasado, la prensa recogió otro anuncio de viaje de recreo a las playas de Punta Umbría, a bordo de la denominada canoa Dolores. Aquí aparece, por primera vez, el término “canoa” para referirse a la embarcación.

“En los años 20 del siglo pasado, la prensa recogió un anuncio de viaje de recreo a las playas de Punta Umbría a bordo de la canoa Dolores”

A lo largo del siglo XX, fueron muchos los barcos que transportaron pasajeros entre las localidades. Otro que aún se recuerda por Punta Umbría es el Chimbito, embarcación construida en 1956 para surcar la ría entre Portugalete y Bilbao y que acabó en Huelva en 1960. Esta embarcación acabó sus días como un bar, amarrado en el paseo de la ría de Punta Umbría y fue enviado al desguace en 2008.

Chimbito

Sea una embarcación u otra, el servicio de pasajeros continúa en funcionamiento en la actualidad. Afortunadamente, la conocida canoa de Punta Umbría sigue navegando por las aguas que bañan las orillas de Huelva y la localidad costera, atravesando por parajes únicos y llenos de una belleza singular. En pleno siglo XXI, podemos disfrutar de un paseo muy especial en un medio de transporte icónico: nuestra canoa.