Conocer extensas playas de otros puntos de nuestro país e incluso del globo terráqueo al completo forma parte de uno de los sueños veraniegos de muchos y muchas. Desde redes sociales hasta clásicos del cine nos muestran, constantemente, playas de ensueño que parecen el lugar perfecto donde relajarse y disfrutar de las vacaciones.
Sin embargo, a pesar del paisaje, una promoción de la playa ha podido convertirla en algo parecido a un parque de atracciones por el que transitan cientos de personas cada día haciendo prácticamente imposible la estancia en ella.
Lo cierto es que, a ojos de muchos, Huelva cuenta con las condiciones perfectas para disfrutar aún de la tranquilidad de un día de playa en muchos puntos de su costa: kilómetros de arena blanca, actividades deportivas para todos los públicos y playas vírgenes que permiten encontrar la tranquilidad que, quizás, no puedas tener en algunas de las masificadas playas de otras zonas de la península. Aunque sí que la cifra de turistas va al alza, la amplitud y variedad sigue haciendo posible encontrar rincones en los que poder disfrutar casi a solas.
Uno de estos lugares es la playa de Los Enebrales, que aún conserva su etiqueta de playa virgen aunque cada día cuenta con mayor número de bañistas. Extendiéndose desde el casco urbano de Punta Umbría hasta La Bota, posee un kilómetro y medio de arena blanca que está separado de la carretera por un bosque mixto de sabinas y enebros, entre otras especies.
Su anchura supera los cincuenta metros y está sin urbanizar, siendo conocida también por tener una zona nudista. Su fauna es de lo más variada, conservándose gracias a su escasa masificación. Una de las especies que abunda en la zona es el camaleón común, especie amenazada en nuestra comunidad por la desaparición de su entorno debido a cambios en el uso del terreno.
Sin duda, la característica que más llama la atención de los visitantes asiduos de la playa es como en tan solo metros de algunos de los lugares con mayor afluencia de gente de la provincia onubense, puedes encontrarte en un enclave donde solo escucharás el sonido de las olas.