El ecólogo Juan José Negro del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Cientificas) ha propuesto que se ponga en marcha un programa asociado al proyecto ‘Burros-Bomberos’ de cara a evitar nuevos incendios en el Parque Nacional.
Hace unas jornadas, este prestigioso investigador visito las instalaciones de la Asociación ‘El Burrito Feliz’, situada en Chucena, y pudo conocer el trabajo que esta organización independiente realiza en zonas de pre-parque con asnos que desbrozan pasto en zonas de difícil acceso creando cortafuegos naturales.
Negro fue acompañado por científicas suecas pertenecientes a la SLU (Swedish University of Agricultural Sciences) interesadas por dar a conocer en el país nórdico esta iniciativa que crea expectación fuera de nuestras fronteras.
Lo primero que llamo su atención y quiso reseñar fue la “estupenda” impresión que el causo ver estos simpáticos animales en régimen de semi-libertad y en un estupendo estado de ánimo y docilidad.
El investigador ya advirtió hace meses de la peligrosidad y posible recurrencia de los grandes incendios forestales favorecidos por el cambio climático. Particularmente peligrosa es además la practica forestal que conlleva monocultivo de especies exóticas y la escasa atención al crecimiento de un sotobosque leñoso y fácilmente inflamable.
Doñana experimento el verano pasado un incendio devastador en una zona amplia de pinar. A pesar de ser una zona protegida y vigilada, el incendio avanzo saltándose cortafuegos y adquiriendo unas proporciones que causaron graves daños a propiedades privadas- un camping fue prácticamente destruido- y al patrimonio natural.
Los ungulados, incluyendo especies silvestres (por ejemplo, los ciervos) como domesticas (burros incluidos) han contribuido históricamente a mantener libre de matorral invasor bosques y pastizales.
El proyecto ‘Burros-Bomberos’ de la Asociación ‘El Burrito Feliz’ puede ser- según Juan José Negro- un importante factor para minimizar el peligro latente de incendios.
Realmente no se trata de permitir de que los asnos coman libremente pasto donde quieran, si no que esta Asociación programa cortafuegos, situando a sus burros en vallados desmontables, de forma que acaban con toda la vegetación seca en una superficie aproximada de 35 metros de largo por 7 de ancho.
Una vez limpia una parcela en breve tiempo, el cercado, que es fácilmente transportable, se cambia de ubicación y de esta forma los burros bomberos continúan con su labor de desbroce “a la carta”.
Muchos de estos burros, por otra parte, son animales recogidos por la Asociación cuando son abandonados (los últimos tres incorporados provenían de una incautación del Seprona en Almería) y encuentran una segunda oportunidad viviendo al aire libre con otros congéneres -son animales muy gregarios- mucho más digna y feliz que la que tuvieron que experimentar anteriormente.
El investigador insiste en la necesidad de dar forma a este proyecto para que pueda incorporarse a las iniciativas por una Doñana más segura de siniestros trabajando en coordinación con otros medios ,como el uso de desbroces mecánicos así como una acertada gestión de las masas forestales con mosaico de especies de enorme interés medioambiental.
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