El PSOE de Almonte propone retirar el nombre de Manuel Siurot del callejero

La propuesta ha reabierto el debate sobre memoria histórica y reconocimiento social
Manuel Siurot en el Rocío de 1923. El segundo por la derecha.
photo_camera Manuel Siurot en el Rocío de 1923. El segundo por la derecha.

El callejero de Almonte podría perder en las próximas semanas uno de sus nombres más ilustres. El próximo pleno municipal debatirá la propuesta presentada por el grupo municipal socialista para retirar el nombre de Manuel Siurot de una de sus vías principales. La iniciativa ha reabierto “el debate sobre la memoria histórica y el reconocimiento a quienes dedicaron su vida a la transformación social a través de la educación”, según afirman fuentes municipales.

Manuel Siurot, natural de La Palma del Condado, no solo dio nombre a una calle; dio voz a los niños que carecían de futuro y esperanza y a las familias sumidas en la necesidad. Su incalculable legado pedagógico y humano se enfrenta ahora al juicio de la política local ante la propuesta de retirar su distinción del callejero, una decisión que, según las fuentes consultadas, se interpreta como “un cuestionamiento de la memoria y del honor de una figura profundamente ligada a la historia de Almonte”.

Manuel Siurot

Además de su trayectoria educativa, Siurot fue un gran devoto y el mayor difusor de la devoción a la Virgen del Rocío a través de sus crónicas y artículos. En 1918 publicó su obra La Romería del Rocío, cuya recaudación íntegra se destinó a costear la presea de oro con la que fue coronada canónicamente la Patrona de Almonte el 8 de junio de 1919, a lo que sumó la donación personal de un brillante. Con un lenguaje poético y una mirada observadora, describió magistralmente aquella romería de principios del siglo XX.

Su vinculación con este hito histórico fue total: formó parte de la Junta Central de Caballeros, órgano gestor de la Coronación, junto al canónigo Muñoz y Pabón y otras personalidades de talla nacional. Además, tuvo el honor de ser uno de los elegidos para portar las andas de la Sagrada Imagen desde su ermita hasta el altar de la Coronación en aquella histórica mañana de junio.

Ese profundo sentimiento rociero, cultivado desde la infancia por su familia, fue reconocido por el pueblo de Almonte. Dos años después de su fallecimiento, en abril de 1950, la localidad le honró rotulando una calle con su nombre; una distinción que “hoy el PSOE propone eliminar” y que supone “un movimiento que reabre un debate de enorme carga simbólica para el municipio”, según afirman las fuentes.