El sendero del Risco de Levante, un tesoro natural de Santa Ana la Real

Enclavado dentro de los límites del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, el recorrido de este sendero ofrece a los visitantes la posibilidad de disfrutar de una naturaleza agreste y salvaje junto a un bosque mediterráneo que supone un auténtico deleite para los sentidos de quienes lo transitan

Hierática y majestuosa, la mole pétrea del Risco de Levante se yergue a los cielos con sus más de 15 metros de altura como una atalaya de centinela de las serranías del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche en las cercanías del pueblo de Santa Ana la Real. Se trata del primero de los grandes afloramientos rocosos que se pueden apreciar en las laderas de los montes que conforman el valle por el que transcurre uno de los senderos más bonitos de España y al que da su nombre.

El recorrido de este sendero ofrece a los visitantes la posibilidad de disfrutar de una naturaleza agreste y salvaje junto a un bosque mediterráneo que supone un auténtico deleite para los sentidos de quienes lo transitan, en un paseo que nos permite disfrutar de numerosas especies de plantas que constituyen verdaderas joyas naturales, tanto por su belleza como por su rareza y escasez, estando la mayoría de ellas protegidas, dado que muchas se encuentran en peligro de desaparecer. Es por ello por lo que se recomienda no salirse de los caminos señalizados en el sendero que nos encamina hacia el Risco de Levante con el fin de no pisarlas, al igual que se aconseja intentar no cogerlas, puesto que solo crecen en esos tipos de suelos y este clima tan particular.

Es el caso de especies florales y vegetales como el Narcissus triandrus, el Dianthus lusitanus, la Serapias parviflora, el Limodorum abortivum, la Paeonia broteri o el Colchicum autumnale, entre otras, o diferentes tipos de orquídeas salvajes, como la Anacamptis morio, el Iris xiphium o la Hyacinthoides hiispanica.

En  cuanto a la fauna que habita en la zona se pueden llegar a ver con un poco de suerte mamíferos como ciervos, jabalíes, zorros, ginetas, meloncillos y nutrias, así como aves rapaces y carroñeras como buitres negros, buitres leonados, milanos, cigüeñas negras o el martín pescador, además de un amplio catálogo de eptiles y anfibios, entre ellos el tritón jaspeado, el gallipato o el sapo partero.

El sendero del Risco de Levante se inicia desde el mismo pueblo de Santa Ana la Real, partiendo desde la Fuente de los Tres Caños en dirección hacia el popular sendero del Bosque de las Letras. Tras pasar por los aledaños de la aldea de La Presa se transita por el Camino de Las Callejas hasta el conocido como Punto de Intercambio de Libros. En ese punto se ofrece la opción de tomar un desvío de unos 2,2 kilómetros de ida y vuelta para contemplar la grácil y etérea belleza de la cascada de Los Chorros de Joyarancón, antes de seguir adelante por el camino que nos conduce al Risco de Levante.

El sendero baja de forma paralela a una ribera de aguas cristalinas hasta la zona de Los Prietos, desde donde se atraviesan varias fincas antes de iniciarse el ascenso en la casa de Monte de Tía Rosa. El tramo de ascenso es suave al principio y va aumentando su dificultad paulatinamente a medida que se sube por el desnivel en la zona conocida como ‘El Muro’. Desde la cima en la que se sitúa el Mirador de las Estrellas, en días despejados, aseguran que se puede llegar a vislumbrar en la lejanía la costa onubense, situada a casi 100 kilómetros en línea recta.

Tras disfrutar del cautivador paisaje que se puede otear desde sus alturas, el sendero inicia la bajada hasta el pueblo pasando cerca de algunos antiguos hornos de cal, que están catalogados como Bien de Interés Cultural y que constituyen una prueba tangible de la riqueza etnográfica y medioambiental que atesora el municipio de Santa Ana la Real, donde a lo largo de los siglos la presencia humana ha sabido convivir en equilibrio con un delicado y frágil ecosistema natural que debe de ser preservado y conservado con mucho cuidado y mimo para que pueda ser legado en herencia a las generaciones venideras.