Son sigilosos, escurridizos y de hábitos nocturnos, lo que hace que las andanzas de sus idas y venidas, generalmente, pasen completamente desapercibidas y sean ignoradas por la mayoría de las personas.
Las viejas supersticiones y las antiguas supercherías humanas les condenaron en tiempos oscuros del pasado a ser considerados alimañas y bestias del Diablo, a asociarlos con la encarnación del propio ‘Mal’ e incluso a ser emparentados por ignorancia con la representación de los terrores de la noche y el miedo a los vampiros.
Hoy en día, en la cultura popular global, hasta se les llega a relacionar con el concepto del ‘Bien’ por la fusión de su icónica silueta con la negra y enmascarada imagen de uno de los más representativos personajes de los ‘Superhéroes’ de los comics y del cine.
La realidad es que, discretamente, llevan conviviendo con nosotros desde siempre en las ciudades, en los pueblos y en los campos. Y su inadvertida presencia juega un papel fundamental y constante en el complejo engranaje de la rueda de la vida, en el correcto funcionamiento de la cadena trófica que sustenta la buena salud de nuestros ecosistemas naturales.
Inofensivos y benignos
Sí, lo habéis adivinado. Son los murciélagos. Unos seres benignos e inofensivos que son esenciales en nuestro planeta y que están siendo ahora objeto de un exhaustivo estudio en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, un territorio único que es un tesoro por su inabarcable biodiversidad, que está desvelándose como un auténtico refugio y santuario para diferentes especies de murciélagos, algunas de ellas incluso catalogadas como poco comunes, de cuyos hábitos de vida y de movilidad se desconoce más realmente de lo que se sabe a ciencia cierta.
De ahí, que la Sociedad Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos (SECEMU), en estrecha colaboración con el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, y la Asociación LUTRA, Asociación onubense para el estudio y conservación de la vida salvaje en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, hayan emprendido recientemente la ilusionante tarea de llevar a cabo una exhaustiva y minuciosa investigación para ampliar aún más los conocimientos científicos sobre las poblaciones de murciélagos que habitan en la serranía onubense, principalmente de los géneros Miniopterus, Myotis, Pipistrellus y Rhinolophus.
“Estamos llevando a cabo en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche varios proyectos y estudios para el Atlas Nacional de los Murciélagos, cuyo catálogo de especies, al que también llaman el ‘BATlas’, no se ha cerrado aún. Y por eso están viniendo algunos expertos para ver cuevas y refugios con nosotros”, explica el veterinario Javier Vázquez, de la Asociación Lutra, quien también destaca un aumento en el número de especies: “En la Sierra de Aracena y Picos de Aroche se tiene constancia de la existencia de unas 13 especies diferentes de murciélagos, pero ahora también estamos encontrándonos con algunos hallazgos sorprendentes y muy interesantes, pues son ejemplares de especies que son raras en toda España y que son muy buscadas por los investigadores”.
Murciélagos viajeros
Entre los recientes descubrimientos en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, la Asociación Lutra y socios de la SECEMU han reportado ya la presencia de colonias de Rhinolophus mehelyi (Murciélago mediano de herradura) y de Miniopterus (Murciélagos de cueva). Con la curiosidad de que alguno de los Miniopterus tenía colocada una anilla científica (como se puede apreciar en la foto), lo que viene a demostrar que fue capturado en un censo realizado en Lisboa, en Portugal.
“Estamos viendo que hay algunas especies que hacen algún tipo de migración y que solo vienen en épocas determinadas a la sierra, mientras que otras habitan aquí de forma más permanente, viviendo agrupados por familias en cuevas, en grietas, en huecos por el bosque, en minas y en los tejados de las casas”, apunta Javier Vázquez, al tiempo que añade: “Se está comprobando que hay bastantes animales que se desplazan desde el norte hasta la Sierra de Aracena y Picos de Aroche para pasar aquí el invierno, donde encuentran puntos de refugio de invernada en las cuevas más profundas, o para pasar el verano en cortijos abandonados en el campo o en los pueblos donde hay techos de tejas y madera”.
Mapeado en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche
En este sentido, el representante de la Asociación Lutra expone que, entre las labores que se están desarrollando estos días para profundizar aún más en el conocimiento de la vida y costumbres de los murciélagos, se está elaborando un preciso mapeado por diversos puntos de la sierra onubense de sus refugios, así como un completo registro de sus poblaciones estables.
“Actualmente se están realizando trabajos de inventariado de refugios para murciélagos en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche y un estudio de quirópteros mediante métodos no invasivos”, indica Javier Vázquez, a la vez que nos adelanta que “se espera detectar más refugios en los próximos años”.
Protección y actuaciones de rescate
En las últimas semanas, además, se han registrado actuaciones de rescate en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche de ejemplares de murciélago pigmeo (Pipistrellus pygmaeus) y de murciélago orejudo (Plecotus austriacus), dos singulares especies que, al igual que otros grupos de estos mamíferos voladores presentes en la zona, todos ellos protegidos por la legislación española, actúan como silenciosos aliados del hombre y como una pieza esencial en el control biológico de plagas de insectos, especialmente, de los mosquitos, que suponen una fuente de transmisión de enfermedades como la fiebre del Nilo Occidental, entre otras afecciones.
Por tal razón, la conservación de estas especies de murciélagos, su reconocimiento y la concienciación social para su protección resultan claves de cara al futuro, al tratarse de animales cuya existencia se ve amenazada gravemente en muchas ocasiones por el uso de pesticidas, de productos contaminantes e incluso por los parques eólicos.