Le llaman cariñosamente Currito, tiene 4 años de edad y es muy popular y querido por todos los vecinos del pueblo de Santa Olalla del Cala. Una localidad que está volcada entera estos días para unir sus esfuerzos en la solidaria y desesperada búsqueda por encontrar y devolverle a su dueño, sano y salvo, un bonito ejemplar de guacamayo (Ara ararauna) con un vistoso plumaje de color azul y amarillo, que se escapó de su voladera el martes 31 de marzo y que lleva desde entonces perdido y desorientado por la zona.
La última vez que se vio al animal fue este pasado sábado 4 de abril, cuando varias personas, a diferentes horas, alertaron de su presencia por distintos lugares del pueblo a su dueño, Floren Mateo Núñez, que continúa atento a cualquier aviso en su incansablemente búsqueda por encontrar y recuperar a Currito.
“Es un animal que no sabe volar bien porque ha nacido en cautividad y toda su vida ha sido en interior. Es un pájaro que no sabe alimentarse solo ni beber por sí mismo porque está acostumbrado a hacerlo en su bebedero y su comedero. Me siento muy triste porque Currito fue un regalo que me hicieron para que me acompañara en un momento difícil de mi vida y me da mucha pena de que se muera de hambre y sed”, explica, sensiblemente consternado por la pérdida, Floren Mateo, dueño del ave, quien también señala: “A Currito suelo ponerle de comer frutas fresca como uvas, melón o manzanas, además de frutos secos y su pienso. Mantengo la esperanza de que, a lo mejor, sea capaz de poder picotear algo por ahí y de que alguien lo encuentre o lo coja y que me llame de inmediato para ir a por él”.
Todo un pueblo atento y en alerta
En este sentido, Floren Mateo asegura que todo el pueblo de Santa Olalla del Cala se ha solidarizado con él en la tarea de tratar de dar con su guacamayo y que sus vecinos se mantienen “en alerta, completamente sensibilizados con la pérdida de Currito, pendientes a cualquier señal o sonido e implicados en buscarlo por todas partes para conseguir rescatarlo”.
“Me han informado de que este tipo de aves no suelen alejarse más de un kilómetro y medio de la zona en la que viven. Ya se escapó en otra ocasión de la voladera que le tenemos puesta en la azotea hacia el patio de algún vecino, pero nunca antes se había ido lejos”, apunta su dueño, al tiempo que detalla: “Este sábado, después de que nos avisaran varias personas, salimos a buscarlo con altavoces con sonidos de su reclamo, pero hasta ahora no ha respondido ni una sola vez. Yo, desde que se perdió, salgo cada día antes del amanecer a buscarlo por todas partes y le hago los silbidos que conoce, pero aún no he conseguido que me responda o que venga”.
Un compañero de vida
Sobre la estrecha relación que le une con Currito, Floren Mateo indica que su vínculo "es algo muy especial" porque los guacamayos “son compañeros de vida”.
“Hay mucha gente en el pueblo que también está preocupada porque conocen bien a Currito y es muy popular entre los niños de la localidad, que lo quieren mucho. Es un pájaro que habla, que sabe saludar y que dice ‘hola’. Es un ave muy sociable con la gente y que podría incluso acercársele a alguien, pero atraparlo es ya bastante más complicado”, subraya el dueño del guacamayo perdido.
Currito está anillado y es un ave que cuenta con todos sus papeles en regla y con el certificado de los registros de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres).
Su dueño apela a la colaboración de cualquier ciudadano que pueda tener información reciente sobre su posible paradero por la zona de Santa Olalla del Cala y ruega que le contacten lo antes posible a través del teléfono 607 86 01 71 o de su Facebook (Floren MN) para tratar de que regrese a su casa.