Al igual que a las personas, a las que nos incide anímicamente de una manera negativa en nuestro día a día, el continuo mal tiempo provocado por tantos temporales seguidos comienza ya a afectar seriamente también a la vida de los animales de las explotaciones ganaderas de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche.
No en vano, el tren de borrascas que nos viene golpeando desde que comenzó el presente año 2026 está generando una situación de profunda preocupación en el sector ganadero de la comarca serrana. Y es que las persistentes lluvias, el encharcamiento que sufre el campo por los continuos temporales y la falta de horas de luz y de calor por la ausencia del sol durante tantas semanas seguidas está empezando a cobrarse una cara factura en el estado de salud y en el bienestar de sus animales, a los que el mal tiempo les está provocando perjuicios que se manifiestan de diferentes formas.
Casos de estrés por permanecer durante días y días sin poder salir y encerrados en los establos y corrales, cuadros de enfermedades respiratorias, infecciones en las pezuñas a causa de la humedad, pérdida de peso corporal por trastornos en sus hábitos alimenticios o una disminución en la producción de leche, entre otros síntomas, son algunos de los muchos problemas que están aquejando a los animales en las granjas y explotaciones ganaderas por toda la comarca serrana como consecuencia de la prolongada situación de mal tiempo.
“Tantos días seguidos de mal tiempo les afecta a los animales porque pasan muchas horas mojados y con barro hasta las rodillas, en el caso de que estén fuera, o se pueden llegar a estresar por estar estabulados y encerrados en los corrales más tiempo de lo conveniente, en unas instalaciones que también están húmedas porque la paja de las camas se les empapa con el agua, el barro, la orina y los excrementos. Tanta humedad les puede provocar además trastornos respiratorios que pueden acabar derivando en enfermedades como pulmonías y neumonías”, explica al respecto José Juan Castilla, veterinario rural en la comarca serrana onubense, al tiempo que expone: “Con tanta lluvia los animales gastan también mucha de la energía que consumen en mantener la temperatura corporal. Lo que comen no lo transforman en peso. Y otro problema para los ganaderos es que el campo está todo muy enfangado y hay muchos caminos que están completamente intransitables, por lo que animales que están ya en peso para el sacrificio no pueden salir para el matadero porque los camiones no llegan a entrar en las fincas y granjas para cargarlos, sin contar con los numerosos destrozos que las tormentas han causado en algunas de las instalaciones, donde se han caído techos o se han encharcado con las lluvias”.
En este sentido, José Juan Castilla indica que la situación puede incluso complicarse en el caso de las ovejas, cabras y vacas, dado que son animales que “sufren infecciones podales en las pezuñas”.
“Es lo que se conoce como pederos, una infección bacteriana que les ataca el tejido interdigital y la pezuña, que se les reblandece y les provoca inflamación y cojera severa, afectando a la producción y al bienestar del animal”, apunta el especialista, que además detalla: “Si los animales no viven con unas condiciones óptimas de sanidad, manejo y en unas instalaciones adecuadas en las que tengan un corral seco y limpio pueden terminar produciéndose numerosos problemas de salud. Y el problema es que llueve sobre mojado. Todo esto se traduce en que al ganadero le disminuye la producción tanto de carne como de leche”.
De igual forma, David Navarro, veterinario rural en Aracena, incide, al hilo de lo expuesto por su compañero, en que “con tanta lluvia hay animales que están sueltos en extensivo que apenas comen estos días porque están expuestos a las inclemencias de los temporales, pasan mucho tiempo refugiados y se mueven menos para alimentarse”.
“Tantos días seguidos así termina por causar inconvenientes, ya que muchos animales tienen que estar encerrados y no pueden salir a comer fuera porque el suelo está todo enfangado y encharcado y no se les puede echar de comer porque se moja el pienso y la paja. Y en el caso de las aves se complica todo un poco más porque necesitan de más horas de luz para comer, lo que puede disminuir la producción de huevos o su engorde”, subraya finalmente Navarro.