Moguer vivirá este fin de semana uno de los momentos más esperados del calendario religioso con la salida extraordinaria de la Virgen de la Soledad, que recorrerá el centro del municipio el sábado 18 de octubre para conmemorar el 450 aniversario de la fundación de su hermandad y la erección de su capilla propia.
La imagen, titular de la Hermandad de la Sangre, Vera-Cruz de Cristo y Santo Entierro, fue trasladada hace unos días desde la iglesia parroquial, actual sede canónica de la corporación, hasta la iglesia de San Francisco, acompañada por cientos de fieles. Este templo franciscano fue precisamente la sede fundacional de la primitiva cofradía, donde se aprobaron sus primeras reglas el 15 de julio de 1574.
Un año después, el 12 de septiembre de 1575, se fundó en el antiguo convento franciscano la Capilla de la Soledad, que a lo largo de los siglos ha acogido a una de las advocaciones más arraigadas en la historia y la devoción moguereña.
La Hermandad de la Vera-Cruz, presidida por Alejandro Pérez Noja, ha organizado una completa programación de cultos y actos conmemorativos que comenzaron el pasado lunes con un devoto besamanos a la imagen, reconocida con la Medalla de Oro de la Ciudad en 2004 por su profunda vinculación con el pueblo de Moguer.
Las puertas del templo se abrirán a las 20:00 horas para la salida de la Virgen, que procesionará bajo palio mecida por sus costaleros al compás de la Banda de Música Hermanos Niño.
El itinerario previsto incluye las calles Andalucía, plaza del Cabildo, Burgos y Mazo, plaza del Marqués, Juan Ramón Jiménez, La Palma, Domingo Pérez, Santa María y plaza de la Iglesia, donde se producirá la entrada triunfal de la Virgen de la Soledad en la parroquia moguereña.
Como cierre de los actos del 450 aniversario, el domingo 19 se celebrará en la parroquia, a las 19:00 horas, una función solemne de Acción de Gracias oficiada por el Vicario Episcopal del Condado, Francisco M. Valencia, con la participación de la Coral Polifónica del Liceo Municipal de la Música.
Moguer se prepara así para un fin de semana en el que la historia, la fe y la emoción volverán a fundirse en torno a una devoción que ha marcado la identidad religiosa de la ciudad durante casi medio milenio.