La zona azul de Matalascañas reducirá hasta 300 toneladas de CO2 cada verano en el entorno de Doñana
El Ayuntamiento de Almonte estima que la implantación de la Zona de Ordenación de Aparcamientos (O.R.A.) en Matalascañas permitirá evitar entre 200 y 300 toneladas de emisiones de CO2 cada verano, gracias a la reducción del tráfico generado por la búsqueda de estacionamiento y a una mejor organización de la movilidad durante la temporada alta.
Durante los meses estivales, Matalascañas concentra alrededor de 20.000 vehículos de forma permanente, a los que se suman miles más cada día por la afluencia turística. En ausencia de una regulación eficaz, esta situación genera numerosos desplazamientos cortos y repetitivos dentro del núcleo urbano, incrementando el consumo de combustible y las emisiones contaminantes.
Según estudios de movilidad urbana, hasta un 30 % del tráfico en zonas turísticas está directamente relacionado con la búsqueda de aparcamiento. Este tipo de circulación, caracterizada por constantes paradas y aceleraciones, provoca un impacto ambiental significativo. Las investigaciones indican que cada vehículo puede emitir entre 450 y 715 gramos de CO2 por cada 15 minutos empleados en encontrar una plaza.
A partir de estos datos, el Consistorio calcula que la zona azul permitirá reducir en unos 10 minutos el tiempo medio de búsqueda de estacionamiento para al menos 5.000 vehículos diarios durante los meses de mayor ocupación. Esta mejora supondrá evitar entre 2,25 y 3,5 toneladas de CO2 al día, alcanzando una reducción acumulada de hasta 300 toneladas a lo largo de la temporada estival.
Matalascañas constituye la principal fachada litoral del Parque Nacional de Doñana, uno de los espacios naturales más valiosos y frágiles de Europa. La disminución del tráfico rodado y de las emisiones contribuirá a mejorar la calidad del aire, reducir la presión sobre los sistemas dunares y avanzar hacia un modelo de turismo más sostenible y compatible con la conservación del entorno.
Desde el Ayuntamiento se subraya que la zona azul no pretende limitar el acceso a la playa, sino ordenar el uso del espacio público, favorecer la rotación de vehículos y fomentar alternativas de movilidad más sostenibles, como los desplazamientos a pie, en bicicleta o el uso del transporte colectivo.