El jefe del equipo de homicidios de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y responsable de la investigación del doble crimen de Almonte, ha asegurado en su declaración de este miércoles en el quinto día de juicio que, desde un primer momento sospecharon que se trataba de "un crimen pasional por la cantidad de puñaladas asestadas a las víctimas, innecesarias, gratuitas y con ensañamiento, y por las marcas en el cuerpo en forma de X. Para matar a alguien no hacía falta esta sangría", ha apuntado, indicando que "hubo una directa por el torax y corazón que lo mató rápido", refiriéndose al adulto, así como que "la niña apareció tapada como símbolo de anulación o vergüenza porque conocía" al presunto autor.
A este respecto, ha indicado que los testigos, de origen ecuatoriano y que declararán en el juicio escucharon gritos de dos personas con acento de la zona diciendo "fuera de aquí o qué haces aquí", aseguraron que por el tiempo de estas llamadas, las discusión y los golpes "se escuchan entre las 21,52 y las 22,02".
El agente ha remarcado que, una vez abierta esta línea de investigación, y tras la reconstrucción de hechos con los datos existentes, comprobaron que el acusado no estaba en el supermercado donde trabajaba a esas horas como él decía, al ser visto por dos testigos que iban a caballo "entre las 21,00 y las 21,29, concretamente sobre las 21,15 horas", y por una cámara a las 21,01 por última vez en el citado supermercado. A su vez, Marianela asegura haberlo visto a las 22,09 en la puerta del mismo pero sin verlo salir previamente.
Por otro lado, sobre el ADN de F.J.M., hallado en tres toallas ubicadas en los cuartos de baño en la vivienda junto a ADN de los residentes de la casa, el jefe de la investigación ha asegurado que, tras las comprobaciones por parte de Toxicología, el mismo "es repetitivo y no es casual", a lo que a ha añadido que "en algunas zonas de una de las toallas hay más cantidad de ADN del acusado que del resto de los residentes de la casa".
Por ello, ha incidido en que la persona que lo hizo "iba preparada, con guantes, para no dejar restos", así como que el escenario "era salvaje. Pocas veces he visto algo similar", mostrándose asombrado, por su experiencia, de que "Miguel Ángel no tuviera ningún enemigo".