Testigos sitúan al acusado fuera del trabajo y señalan su relación "tóxica" con la madre de la niña

Los dos vecinos con los que se cruzó en acusado del asesinato de un hombre y su hija en Almonte en abril de 2013 han señalado que iban a caballo cuando lo vieron y lo sitúan fuera de su lugar de trabajo el día de los hechos en la calle Feria cuando aún había luz solar. Así lo han señalado durante su declaración en la cuarta jornada del juicio.

Estas declaraciones contradicen la versión dada por F.J.M., que dijo que estuvo trabajando hasta las 22,05 horas y fue después de ese periodo temporal cuando se encontró con estos dos vecinos.

Ambos testigos han asegurado que vieron al acusado en su vehículo particular con luz solar, entre las 20,00 y las 20,25 horas, y el primero de ellos ha apuntado que se acuerda que fue antes de las 21,00 horas cuando vio al acusado porque había quedado a esa hora para vender un caballo en un solar y se dirigía al mismo para cerrar el trato.

Por otra parte, Rosario Olmedo, cuñada y tía de las víctimas, ha definido como "tóxica" la relación de su hermana, Mariana Olmedo, con el acusado y ha asegurado que "no lo dejaba porque estaba muy enamorada".

En su declaración como testigo ante el jurado popular en el juicio que por esta causa, Olmedo ha indicado que la relación con su cuñado era "buenísima, lo conocía desde hacía 20 años, lo consideraba como mi hermano, era una persona maravillosa, estaba para todo y todo el mundo lo quería".

De la relación de éste con su hermana ha destacado que era "muy buena, incluso en el proceso de separación, se preocupaba de que él estuviera bien, le facilitaba mucho las cosas con la niña".

Ha narrado que se distanció de su hermana cuando está inició su relación con el acusado, si bien ésta le contó "episodios de celos" de él, fundamentalmente hacia su cuñado, además "la llamaba insistentemente, algunas veces era un acoso", e incluso ha hablado de "maltrato psicológico".

Lo que le contaba su hermana se ponía de manifiesto en su comportamiento, que cambió, "era una persona temperamental, divertida y presumida", si bien a medida que avanzaba la relación con el acusado "dejó de arreglarse y de salir".

Olmedo ha coincidido con su hermana al declarar que "los celos y las discusiones terminaron" una vez que sucedieron los hechos.

Sobre el día en que aparecieron los cuerpos, ha señalado que el acusado la llamó, algo que le extrañó porque ellos no tenían relación: "Me dijo que había mucha gente en la puerta de la que era la casa de mi hermana, que llamara a mi madre a ver qué pasaba, y me insistió en que después le devolviera la llamada".