Un tornado F2 sería la causa de los graves daños sufridos en Gibraleón, según AEMET

Su informe preliminar concluye que el 29 de octubre se dieron condiciones “muy favorables” para la formación de un tornado en el municipio, donde los daños siguieron una trayectoria lineal de 2,5 kilómetros

AEMET considera probable que un tornado de intensidad IF2, con vientos que pudieron superar los 220 kilómetros por hora, fuese el causante de los graves daños registrados en Gibraleón el pasado 29 de octubre. Así se recoge en el informe preliminar publicado por la Agencia Estatal de Meteorología, que analiza qué ocurrió aquella mañana y por qué la destrucción fue tan intensa y localizada.

Según el documento, durante las primeras horas del día un sistema tormentoso muy activo llegó desde el sur de Portugal y entró en la provincia de Huelva dejando lluvias torrenciales, mucho aparato eléctrico y rachas de viento muy fuertes. Desde ese momento comenzaron a circular vídeos e imágenes de daños en varios puntos del municipio, lo que llevó a que muchas personas hablasen de un tornado. El análisis técnico de AEMET apunta ahora en esa misma dirección.

El informe explica que esa mañana se dieron todos los ingredientes para que pudiera formarse un tornado: mucha humedad, aire frío en altura, una atmósfera muy inestable y cambios bruscos de viento según la altura. Este tipo de situaciones hace que las tormentas puedan organizarse y generar remolinos muy intensos.

Las imágenes del satélite y el radar mostraban una tormenta especialmente fuerte desplazándose justo sobre Gibraleón a la hora del episodio. Además, la red de detección de rayos registró una actividad eléctrica muy intensa en la zona.

Los datos recogidos por estaciones meteorológicas cercanas también reflejan rachas fuertes, algunos picos de más de 90 kilómetros por hora y descensos bruscos de presión, algo típico cuando pasa una tormenta muy desarrollada. Sin embargo, AEMET aclara que estas cifras no justifican por sí solas los daños más graves, ya que la destrucción siguió una franja muy concreta de unos 2,5 kilómetros de largo y unos 400 o 500 metros de ancho, algo que encaja mucho más con el paso de un tornado.

Dentro de esa franja se localizaron árboles arrancados o tronchados, muros caídos, tejados levantados, naves dañadas, torres eléctricas colapsadas y dos antenas de telefonía homologadas para resistir hasta 150 kilómetros por hora totalmente abatidas. El informe indica que algunos destrozos solo pueden producirse con vientos del nivel de un tornado IF2.

La Agencia también destaca que uno de los daños más graves fue el derrumbe de una estructura metálica en la terraza de un bar, donde falleció una persona. Ese punto coincide con la zona por la que habría avanzado el vórtice.

Como conclusión, AEMET señala que, aunque toda la localidad sufrió lluvia y viento intenso, la destrucción más severa se explica por el paso de un tornado rápido y muy localizado. La Agencia considera “probable” que este fenómeno, con vientos estimados de al menos 220 kilómetros por hora, fuese el responsable directo del desastre ocurrido en Gibraleón.