Francisco Odero, nacido en Sanlúcar de Barrameda y afincado en Jerez de la Frontera desde los siete años, siempre ha tenido una sensibilidad especial para guardar el patrimonio que, a su juicio, debe trascender en el tiempo.
Comenzó con una colección de estampas cuando era tan solo un niño. Más tarde la completó con cromos, carteles de cine o películas. Un día, visitando un rastro en Madrid, observó una caja de etiquetas antiguas de vinos de Jerez. No tardó ni diez minutos en apreciar su valor histórico decidiéndose por comprarla. Décadas después de aquel día, es considerado el segundo coleccionista del mundo de etiquetas de vino.
¿A qué te has dedicado laboralmente?
Bodegas Bobadilla (Jerez de la Frontera) tenía varias filiales, imprentas, gráficas, estaciones de servicio —que él mismo llevaba—. Mi relación con D. Enrique Fernández de Bobadilla y su empresa me han facilitado el acceso al mundo del vino y las bodegas.
¿Cuándo comienza tu afición por el coleccionismo?
Desde niño he coleccionado estampas, cromos, carteles de cine, películas o sellos.
Las etiquetas son parte de la identidad del vino, esa identidad que va ligada a la historia y que nos cuenta, mediante los diferentes estilos artísticos, parte de las costumbres, el entorno socioeconómico y demás aspectos de la época en que nacen.
Como coleccionista, ¿cuándo surge esa pasión por las etiquetas?
Empecé coleccionando billetes y monedas, tenía de 150 países diferentes. Un día, cuando visitaba un rastro de Madrid, me fijé en una caja de antiguas etiquetas de vino de Jerez. Las vi infravaloradas en ese lugar y, desde ese momento, empecé a apreciar su valor histórico y su belleza. No dudé en comprarlas.
Con el objetivo de ampliar mis conocimientos, me inscribí en la Asociación Española Coleccionistas Etiquetas De Vino (AECEV), que está en Barcelona. Viajaba allí cargado de etiquetas del marco de Jerez donde las cambiaba con coleccionistas de España y del mundo. Fui aprendiendo, investigando, archivando y clasificando.
¿Qué número de etiquetas componen tu colección? ¿Cuántas de ellas están digitalizadas?
Tengo clasificadas más de ciento treinta mil etiquetas, de las cuales muchas están ya digitalizadas.
¿Cuál es tu etiqueta más antigua? ¿Cuál es tu preferida?
La más antigua del marco de Jerez es de Bodegas Rivero CZ, cuya heredera histórica son las actuales Bodegas Tradición, que se remonta al año 1650 en Jerez. Son también de especial interés las de González Byass, fundada por Manuel María González Ángel en 1834, fecha a partir de la cual conservo etiquetas. Además guardo una estupenda relación con la bodega y con el archivo histórico de la misma.
¿De cuantos países posees etiquetas?
De infinidad de países. Mantengo correspondencia con Rusia, Latino América, Europa, Asia, Sudáfrica, entre otros. De hecho, soy considerado el segundo coleccionista del mundo en cuanto a número de etiquetas se refiere.
No es igual juntar que coleccionar. Conservo y guardo lo que ya no hay, parte del patrimonio de las bodegas. He comprado documentación y papel en el derribo de bodegas: las conservo, las clasifico, las estudio y divulgo la historia del vino contada a través de su identidad llevándolas a colegios, archivos y escuelas de enología.
¿Qué es lo mejor que te ha aportado el coleccionismo en particular y el vino en general?
Tener una familia en torno al vino y gente que me aprecia y me quiere en todo el mundo.
¿Alguna de tus hijas ha heredado tu afición? ¿Has pensado qué vas a hacer en un futuro con este maravilloso legado?
El día que ya no esté aquí quiero dejar una herencia. Quiero que las futuras generaciones sepan que hubo alguien que se dedicó en cuerpo y alma a conservar el patrimonio cultural y la historia de nuestro vino.
Mis hijas y nietos no han heredado mi afición y pasión por ahora, las nuevas generaciones son diferentes. Los coleccionistas somos personas antiguas y apasionadas.
Podemos saber muchas cosas del vino por sus etiquetas. Dedico al estudio de mis etiquetas un mínimo de seis horas diarias. Por las mañanas voy a la bodegas para observar novedades, para encontrar algo antiguo que conservar y poder incorporar a la colección. Dedico también un tiempo al correo, me escribo asiduamente con 63 coleccionistas de diferentes países y atiendo a personas de todo el mundo interesadas en los datos e información que yo pueda proporcionar acerca de nuestra riqueza enológica.
✍️ Ana Martínez de la Fuente.