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Andalucía/España

Aumenta un 140% los delitos de incendios forestales con respecto a 2018

Si tomamos como referencia las cifras obtenidas en los primeros cinco primeros meses del año, el número de delitos de incendios forestales ha aumentado en un 140% en nuestro país con respecto al mismo periodo de 2018, según ha informado la Guardia Civil.

El número de detenidos o investigados por este tipo de delitos ha aumentado este año en un 90%. Hay un total de 178 personas consideradas autores de los mismos, una cifra que casi duplica a los 95 detenidos e investigados del pasado año. Más de 30 de esas personas han sido detenidas por incendios provocados en nuestra provincia.

La Guardia Civil considera que la investigación policial y criminal, así como la exigencia de responsabilidades, constituyen una de la medidas más eficaces para su prevención, puesto que genera un efecto disuasorio en el incendiario y en la conducta negligente del resto de los ciudadanos.

En total, de los más de 46 incendios en toda la provincia investigados por la Guardia Civil, se han esclarecido hasta la fecha un total de 19 de ellos, siendo las causas principales de inicio las actuaciones negligentes, relacionados con el inadecuado uso del fuego o la realización de actividades (agrarias, forestales sujetas a autorización, carentes de la misma o que incumplen el condicionado de ejecución de la autorización, llevadas a cabo en zonas forestales o de influencia forestal. Ejemplos serían el cosechado de plantaciones agrícolas, trabajos para la obtención de biomasa, carbonerías, uso de maquinaria para cualquier otra actividad, lanzamiento de cohetes, etc….

Las negligencias podrían acarrear multas de 18 a 24 meses y penas de tres a seis años de prisión, pudiendo incrementarse hasta 20 años si hubiera riesgo para la vida o integridad física para las personas.

Los incendios forestales tienen un impacto devastador. Una de las consecuencias más visible es la destrucción del ecosistema y del paisaje. La vegetación destruida aportaba oxígeno, capturaba CO2, sostenía el suelo y daba cobijo y alimento a una gran variedad de organismos.

La pérdida de suelo por erosión es la más grave de todas las consecuencias de incendios forestales. La destrucción de la estructura superficial del suelo y arrastre de cenizas origina una compactación que impide la penetración del agua, reduciendo así su humidificación. Las lluvias torrenciales arrastran las cenizas y las aguas aumentan su turbidez contaminándolas.

Los incendios forestales liberan a la atmósfera importantes cantidades de CO2, además de otros gases y partículas, lo cual favorece el efecto invernadero y el cambio climático. Las partículas de carbón y las cenizas en suspensión, tienen, por otro lado, un efecto perjudicial en la salud de las personas.

La Guardia Civil, como en años anteriores, lleva a cabo una campaña de prevención de los incendios forestales en la época estival, período en el que se producen el mayor número de siniestros.

Del estudio y análisis de los datos de los 15 últimos años, ha quedado patente que la mayoría de los incendios forestales se encuentran vinculados al factor humano, ya sea por obra de un pirómano o derivada de la negligencia en el uso del fuego, siendo muy pequeña o casi nula la incidencia de las causas naturales.

Desde la Guardia Civil se solicita la colaboración de todos para evitar este tipo de incendios, cuyo riesgo aumenta en verano por las altas temperaturas y la escasez de lluvia, ya que detrás de la mayoría de las causas que los originan está el factor humano.

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