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Casado destituye a Álvarez de Toledo y nombra a Almeida como portavoz nacional del PP

Revolución en el PP. El presidente de la formación, Pablo Casado, ha decidido apartar a Cayetana Álvarez de Toledo de la portavocía del Grupo Popular en el Congreso y será sustituida por Cuca Gumarra, hasta ahora vicesecretaria de Política Social del partido.

Gumarra, a su vez, será relevada en dicho cargo por Ana Pastor, vicepresidenta del Congreso que ya ejerció como portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Reconstrucción tras el coronavirus.

Otro de los movimientos del PP es el ascenso del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, al puesto de portavoz nacional de los populares.

Estas decisiones serán trasladadas por el presidente del PP a la Junta Directiva Nacional, máximo órgano entre congresos y que ha sido convocada de forma telemática para el próximo jueves.

Mientras tanto, Casado ha agradecido a Cayetana Álvarez de Toledo su labor al frente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, y le ha manifestado su deseo de que siga contribuyendo a este proyecto tan importante para el futuro de España.

Estos cambios han sido interpretados por observadores políticos como un ‘guiño’ al ‘marianismo’, es decir, a un perfil más moderado.

Precisamente, el perfil tanto de Gumarra como de Almeida recuerdan al proceder de Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno, presidentes de Galicia y Andalucía respectivamente.

De hecho, Gumarra estuvo en las primarias junto a Soraya Sáenz de Santamaría, aunque Casado la repescó para la dirección como vicesecretaria de Politica Social.

La reacción

Por su lado, Álvarez de Toledo ha lamentado su destitución. «Es una decisión que lamento profundamente porque la considero perjudicial para el PP y para la causa que defendemos, una España adulta y moderna»-

«Las causas que me ha explicado el señor Casado -añade- me parecen desdichadas y no las comparto. Considera que mi concepción de libertad es incompatible con su autoridad».

De igual modo, asegura que no se considera un «verso suelto» del PP pese a la facción de Génova que no compartía su visión de la política y su dicurso. «La discrepancia no es sinónimo de deslealtad y el pensamiento propio nunca es una ataque a la autoridad. Estoy convencida de que el señor Casado necesita a su lado personas leales, pero con criterio propio. No creo en los colectivos homogéneos».

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