Firmas

Ciudadanos de segunda

Pablo Gea

Probablemente ninguna otra fecha en el año muestre más y mejor, por desgracia, el abandono que sufren las zonas más humildes y deprimidas de la sociedad. Algo evidente en las ciudades. Algo evidente en Huelva. Los ayuntamientos de todo signo se aceleran en preparativos nerviosos para que todo luzca como nunca. Para que los Reyes Magos desfilen y los visitantes se dejen el dinero en los restaurantes. Y si bien es buen negocio, no todos salen ganando. Pues es obvio que es ahora, en fechas de exceso y de disfrute, cuando los que menos tienen sufren más que nunca el agravio comparativo. El ver cómo los que sí viven holgadamente disfrutan y gozan de las atenciones de las autoridades, mientras que los que no sólo son salpicados por los restos de confeti y papel de regalo. Los que puedan disfrutar de ello, claro.

Ahí tenemos el caso endémico de los vecinos de La Orden, que llevan esperando desde 2019 nada menos la conclusión de las obras de la Plaza Andalucía que les permitan disfrutar de este espacio público. O, cuanto menos, no tener que organizarse ellos mismos como si de una cuadrilla se tratara para limpiar la vegetación y los residuos que se acumulan. Un ejemplo bastante paradigmático de un asunto que, por afectar a una zona marginal, tan sólo experimenta avances cuando se acercan las citas electorales. Una y otra vez desde hace años, la ejecución de las obras ha vivido altibajos en función de la prioridad política de las autoridades del Ayuntamiento de Huelva. Una práctica habitual pero que, especialmente ahora, en Navidad, refleja la hipocresía que es hablar de caridad, de amor y de solidaridad cuando está claro que no todos van a pasar las fiestas igual. Y que no lo harán, en parte, por la negligencia en la gestión de un alcalde y de un equipo municipal.

Esta es la realidad que por toda España se multiplica, y que en Huelva y sus barriadas más ignoradas se percibe con especial intensidad. Pues es obvio que si La Orden pretendiese ser utilizada por la corporación local como un escaparate para enseñar a los de fuera o para engañar a los de dentro, hace años que la Plaza Andalucía podría ser utilizada por los vecinos para el fin para el que se concibió. No será así, y con toda probabilidad el próximo equipo de ediles heredará el problema y vuelta a empezar. Recordémoslo cuando disfrutemos de estas fiestas en el calor de los nuestros.

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CSIF - 20 JUN 2022

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