Gibraleón

Don Diego, más vivo que nunca

Este sábado se ha cumplido un año del fallecimiento del Padre Diego

Hace un año, tal día como hoy nueve de noviembre, dejaba de latir el corazón del ex párroco de Gibraleón y presidente de la Asociación de Obras Cristianas de la localidad. Tanto este organización como las distintas hermandades olontenses recuerdan esta fecha y destacan el vacío que dejó el sacerdote.

Obras Cristianas, a través de las redes sociales, recuerda esta ausencia destacando que el Padre Diego sigue «mas vivo que nunca».

«Tu corazón, en la gris mañana de este 9 de noviembre se apagaba hace ya un año, tras una exhausta lucha por seguir agarrado a la vida. Te marchaste sin despedirte, sin pronunciar palabra alguna en los momentos finales, sin un adiós porque para ti era irrenunciable seguir sirviendo hasta el fin. Las pocas letras que fuiste capaz de vocalizar una hora antes de tu marcha fueron para que se pagaran las necesidades que estaban pasando en el extranjero. Que testimonio Dios mio.

Que forma de seguir luchando por un mundo mejor hasta desfallecer, hasta entregar tu último aliento, como querías, como soñabas, como los caballos de carrera a galope tendido.

Pamplona, milimétricamente puso fecha a tu marcha, sin embargo, saber ese 27 de Diciembre que ibas a fallecer en Noviembre del siguiente año no fue impedimento para ese mismo día gastarnos bromas en el aeropuerto a quienes te acompañamos, porque no entendías la vida de otra forma a pesar de estar sentenciado. Pocos saben lo que pasaste esos once meses. ¡¡Que muestra de sacrificio Dios mío!!!

El mundo celestial te llamaba con fuerza hasta consumir tu cuerpo, hasta robarte cada día la poca energía que tu maltrecha médula generaba, sin embargo, nada te frenaba para levantarte, para sufrir al ducharte y apenas vestirte con dificultad, para a duras penas bajar las escaleras y una vez en la oficina, transformarte, sacar tu mejor sonrisa y demostrar que es vivir y darse a los demás.

Eres nuestro héroe porque solo quien ha vivido esa enfermedad podría valorar tu gesta, a la altura del Cid Campeador. A la altura de los grandes hombres de la humanidad. Por eso no te has marchado nunca, por eso cada día nos levantamos con el deseo de perpetuar tu legado y lo hacemos con toda la fuerza que nos das cada vez que te vemos sonreír en cualquier esquina de tu pueblo.

Porque sigues ahí Padre Diego, rebujado en el gentío de Obras Cristianas, disfrutando por seguir manteniendo tu sueño por siempre. No nos sueltes nunca de la mano, no dejes de sonreirnos en cada esquina donde te estás apareciendo, no dejes de iluminarnos para seguir llevando en nombre de Dios un mensaje de ilusión al mundo. Vivamos la eucaristía de hoy desde la gracia de saber que estás junto al señor y que nosotros algún día también tendremos el premio de resucitar, pasar a mejor vida y encontrarnos contigo».

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