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El Museo de Huelva acoge hasta final de año la exposición ‘Saltes, en las puertas del Paraíso’

El Museo de Huelva acoge desde este jueves y hasta final de año la exposición de arqueología ‘Saltes, en las puertas del Paraíso’, para dar a conocer este lugar tan determinante en la historia de Huelva con un discurso cronológico desde la Prehistoria, basado en destacar la privilegiada situación de la isla en la desembocadura al Océano Atlántico de los ríos Tinto y Odiel, configurando un escenario cultural y natural único. El acto inaugural ha tenido lugar esta mañana y al mismo han asistido el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Huelva, Francisco José Romero; el delegado territorial de Educación, Cultura y Deporte, Vicente Zarza, y la delegada territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Josefa Bayo. Previamente, han visitado en el enclave patrimonial de isla Saltés, en el Paraje Natural Marismas del Odiel.

La exposición recoge el resultado de las últimas intervenciones arqueológicas realizadas por la Consejería de Cultura en el yacimiento de Saltés, inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural en 2001. La actuación ha supuesto una inversión de 74.000 euros, centrándose en la alcazaba de época islámica (siglos XI-XIII d. C.). Los trabajos, que concluyeron en enero, ha permitido conocer con más profundidad esta gran construcción, determinando sus dimensiones, con un espectacular perímetro de 72 por 40 metros, así como muros que superan los cuatro metros de altura. La excavación se ha centrado en el acceso principal a la fortificación, por medio de una puerta enmarcada por un gran arco de herradura, que en origen hubo de alcanzar los 5,30 metros. Del mismo modo, se ha descubierto una antemuralla o barbacana, y el acceso al mar con los restos de un embarcadero.

Los datos arqueológicos obtenidos indican que el origen de la Alcazaba puede situarse en el periodo en el que Shaltîsh sería capital del reino de ‘Abd al-´Azîz al-Bakrî (1.012-1.052 d. C.). Esta fortificación será abandonada entre los siglos XIII-XIV d. C., poco después de la conquista cristiana por Alfonso X el Sabio.

Siguiendo la misma línea de poner en valor el patrimonio arqueológico onubense, el Museo presenta los resultados de dicha excavación y además, expone más de 70 objetos arqueológicos, muchos de ellos por primera vez, ya que se conservan en la zona de reserva.

La presencia milenaria del hombre en este enclave está condicionada por la riqueza ambiental del espacio Marismas del Odiel, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, así como Zona de Especial Protección para las Aves. Este diálogo entre la naturaleza y el hombre es el gran valor de este paraíso tan cercano como desconocido.

Las intervenciones arqueológicas en la isla de Saltés comenzaron en los años ’70, aunque fue durante los años 1988-2001 cuando se desarrollaron de manera sistemática por la Casa Velázquez de Madrid y el Museo de Huelva, representado por la que fuera directora de la institución, Juana Bedia, fallecida hace dos años, a cuya memoria se dedica esta exposición. En el año 2013, el grupo de investigación de la Universidad de Huelva dirigido por el catedrático de Arqueología Juan Campos, situó en el cordón arenoso de la Cascajera la existencia de un yacimiento romano dedicado a la pesca y transformación de los recursos pesqueros, con un importante repertorio de materiales cerámicos conformado por ánforas béticas, africanas y orientales, Sigillata Africana, etc., así como restos de un importante conchero de más de 4 metros de altura, lo que denotaba una significativa actividad comercial y productiva en torno al siglo V d. C.

La exposición se complementa con material audiovisual que muestra vistas aéreas del yacimiento y su entrono. A pesar de haberse excavado únicamente un 2% de la superficie total del yacimiento, las investigaciones desarrolladas dan lugar a una reconstrucción hipotética de la ciudad en época islámica, donde alcanzó su máximo esplendor, mostrada en 3D en la exposición, con el protagonismo de la alcazaba recientemente descubierta como elemento principal de la legendaria ciudad de Shaltîsh.

Referencias históricas

Varios son los autores, en su mayoría árabes, que hacen referencia en sus escritos a la Isla de Saltés. Con anterioridad, en su Ora Marítima, el poeta romano Rufo Festo Avieno en el siglo IV podría referirse a ella como la «isla entre dos ríos». El más antiguo testimonio referido a la isla lo encontramos en la famosa Geographia de Estrabón, quien hablaba de los viajes de los marineros fenicios a la zona desde el VIII a. C. cuando el oráculo les indica que deben edificar un templo a Hércules. Escrita en el siglo I d.C., se dice que a la llegada de los fenicios a la Península Ibérica, éstos arribaron en una isla situada frente a la ciudad de Onuba, donde existía un templo consagrado a Hércules/Melqart.

Sin embargo, es en época islámica cuando encontramos los testimonios escritos más interesantes y descriptivos sobre el territorio que nos ocupa. En el siglo IX, al-‘Udrî hace las primeras referencias al asentamiento con el nombre de Shaltîsh, a propósito de la campaña del año 844, cuando se dice que los normandos bajan a la isla de Saltés después de saquear Sevilla. Posteriormente, al-Marrakushi e Ibn ‘Idafri denominan al asentamiento como Madîna y capital del pequeño reino taifa que tuvo como soberano al padre de al-Bakrî. En contraposición, Yaqût la define como una pequeña aldea. Otros autores como al-Qalqashandî e Ibn-Jaldûn citan Shaltîsh al relatar el destierro del sevillano ‘Abd al-Walid en el siglo XI.

Hasta el siglo XIII no encontramos una descripción detallada de la ciudad medieval, en cuanto a su estructura urbana, sus recursos económicos, sus aspectos culturales, etc., la cual viene dada por al-Himyarî. En cuanto a las características físicas de la ciudad, se deduce que se trataba de un complejo y denso tejido urbano, una Madina a la que se unían varios arrabales, que poseía puerto y atarazanas, destacando la abundancia de agua potable. De los escritos de al-Himyarî también se deducen ciertos aspectos relativos a la base económica de la ciudad, la cual tendría como principales bases productivas una importante actividad metalúrgica de transformación del mineral de hierro y una rica agricultura fundamentada en el cultivo de huertos, aprovechamiento de pastos y cultivo de leguminosas. Todos estos elementos, favorecidos por la excelente y privilegiada situación de cara al mar, harían de Saltés un enclave cuya prosperidad se prolongaría hasta la llegada de los cristianos, en el siglo XIII.

La información documental acerca de la Isla de Saltés se reduce considerablemente en época cristiana. Ya en el siglo XIV, con la toma de posesión de Huelva y Saltés por la condesa de Medinaceli, se puede deducir que la ciudad se encuentra arrasada, ya que ahora se hace referencia a una simple zona rural, sin ni siquiera existir vestigios arquitectónicos. Durante época moderna se habilitaría en la isla de Saltés un hospital (leprosería) del que no se conocen vestigios arqueológicos.

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