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Hablar andaluz

Guardo en mi memoria de niña de pueblo el aprendizaje de que los forasteros – era bonito llamarles así, no como ahora, que son sólo turistas- hablaban bien, con sus eses bien puestas, sus eles al final de las palabras y su elegancia.

Nosotros, los andaluces, éramos toscos y brutos. Y todo sigue igual: dicen que los andaluces somos mal hablados, que no hacemos un buen uso del lenguaje español, que lo nuestro es un pacá y un pallá, que nos tragamos los finales de las palabra, que somos ignorantes.

Nosotros, los de entonces, seguimos siendo los mismos acomplejados, y por eso muchos andaluces se esfuerzan en imitar el castellano castizo.

Y no saben que lo nuestro no es mal hablar; lo nuestro se llama dialecto andaluz, tiene una riqueza léxica descomunal y hay que sentirse especial por estar tocado con la varita mágica del andaluz, esa variedad lingüística que nos corre por las venas.

Es única, especial y sólo nuestra, tiene un origen cultural e histórico apabullante, y el arte de hablar andaluz es un mérito, un valor, nuestra honra.

Porque ser andaluz, señoras y señores, que no se nos olvide nunca, que nadie nos quite este privilegio, es hablar distinto. Andalucía es eterna. Y aquí, en los confines de la gloria, se habla andaluz. Ahí queda eso.

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1 Comentario

  1. Pues señora o señorita Fátima, quiero decirle que no estoy en absoluto de acuerdo con la idea que muchos mantienen, haciéndonos creer que el andaluz es un dialecto. Nosotros, como bien dices al principio del artículo, somos un pueblo que por sus características, hemos estado lejos de aprender bien nuestra lengua castellana. La orografía ha sido uno de los principales obstáculos para estar en contacto directo con los demás pueblos de la meseta, y como resultado final es el de hablar mal nuestra lengua. Pero no porque queramos, sino porque hemos sido un pueblo aislado, muy alejado de los pueblos que sí hablan, si no bien, sí mejor que nosotros los andaluces. En conclusión, nosotros hablamos mal nuestra lengua, porque nuestros mayores no hicieron nada por hablar bien, ni en transmitirnos y enseñarnos a las generaciones posteriores. No estoy en absoluto de acuerdo con la idea de que el andaluz es un dialecto, para nada. Es una forma de hablar muy mal el castellano; y de ello, algunos partidos políticos, quieren sacar partido, de una forma vergonzante.

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